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"Los políticos son como niños"

P.- ¿Qué pensabas de los 'hombres de negro' antes de conocerles?

R.- Sigo pensando lo mismo. Que son una panda de... No, en serio, siempre pensé que eran como un cuerpo de élite periodístico. Preguntan cosas que ningún periodista de los autodenominados serios se atreve a preguntar. Con su pan se lo coman.

P.- ¿Quién ha sido para tí el 'político del año' y por qué?

R.- No existe esa categoría. ¡Si se superan los unos a otros enseguida! Sale uno y dice una estupidez y luego va otro y para criticarle suelta otra sandez. En el fondo son como niños: necesitan nuestra atención.

P.- El humor es una constante en tus reportajes, sin embargo, ¿qué es lo que hace realmente enfadar a Eugeni Alemany?

R.- La impuntualidad. Y más cuando te citan a una hora y todo se retrasa. Y el invierno en Madrid es muy frío. Y qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo...

P.- De los personajes famosos a los que has tenido que entrevistar, ¿cuál te ha sorprendido más?

R.- Pues me he sorprendido mucho más con cosas que pasan en los reportajes que con el personaje en sí. Fuera quien fuera. Recuerdo una ocasión persiguiendo a Jude Low por la Gran Vía y yo con una servilleta en la cara y con las gafas encima. El tío me vio y debió de flipar 'in color'. La culpa fue del cámara, qué cabrón. No sé por qué me dejé convencer.

P.- ¿Qué cualidades hacen falta para ser reportero del Caiga?

R.- Cuatro cosas. Primero, no temer a la muerte, como los legionarios. Segundo, reírse de uno mismo. Tercero, adaptarse a lo que haya. Y cuarto, llevar siempre una muda limpia. Uno nunca sabe dónde lo van a enviar.
 
P.- Queremos conocerte un poquito más... ¿Un viaje soñado?

R.- ¿Qué tal un viaje en el tiempo? ¿O por el cuerpo humano? ¿Y al centro de la tierra? A cualquiera de esos, que llamen ya, que me apunto. Retroceder en el tiempo y alterar la historia. La verdad es que un poquito de bricolaje histórico sí haría. Como luego nadie lo podría notar...

P.- Internet, ¿para entretenerse o para informarse?

R.- Internet es lo más grande que nos ha pasado. Con perspectiva esto se verá como una revolución industrial de aquellas. De las de la asignatura de 'Sociales'. Vale para las dos cosas, por supuesto. Y lo que le queda. Esto acaba de empezar.


P.- Indispensable saberlo: ¿cómo se conquista a Eugeni Alemany?

R.- Lo típico. Caviar, rosas rojas y sidra. Luego ya se va improvisando. Ah, también acepto regalos, cheques y la 'American Express'. Aunque mi sueño es ser la 'mantenida' de un empresario. Yo es que iba para modelo, ¿sabes?

P.- Teniendo en cuenta tu experiencia como guionista y reportero en diversos programas, ¿qué conclusión tienes del panorama audiovisual actual? ¿Qué le falta y qué le sobra a nuestra televisión?
 
R.- Vamos a ver, esta pregunta merece una disertación de dieciseis páginas. ¿Me pongo serio o pido otra ronda de cañas? Me preocupan los informativos. En este país cada vez se parecen más a galas del sábado noche que a noticiarios. Para eso que quiten periodistas y contraten guionistas. Y que los realice Lazarov. Yo firmo.

P.- Y para terminar, dentro de 40 años, ¿dónde y cómo le gustaría verse a Eugeni Alemany?

R.- ¿Dentro de 40 años? ¿Y por qué no dentro de 40.000? En ese caso me veo crionizado. O fosilizado junto al resto de los chicos y con Zaplana. En un museo y para el estudio de las generaciones futuras. ¡Mira!, exclamarán, un grupo de velocireporteros persiguiendo a un dinopolítico. ¿Y a eso le llaman selección natural de las especies? Pues estamos apañaos.