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Yo me quedo con Brenda (pero no con Shannen Doherty)

Nunca entenderé por qué mi madre me negó el placer de ver tan afamada serie, de aquéllas, perderte un capítulo era sinónimo de ostracismo. Igual que más tarde fue fumar a escondidas o tener teléfono móvil, must totales del adolescente de los '90. Claro, que gracias a este impedimento, verla se convirtió en un acto de excitación máxima.
Los cumpleaños de mis amigas del colegio y sus televisiones empezaron a ser el momento más esperado del mes, el rato en el que enterarme de qué narices hablaba el resto de mis compañeros, o Kelly, pionera en cirugías estética en adolescentes, seguía siendo una furcia. de saber si por fin Brenda estaba preñada, Brandon había dejado a la petarda de Andrea
También pasó a ser un arma arrojadiza durante el divorcio de mis padres: el primer regalo que me hizo mi padre tras separarse de mi madre fue la peli oficial de la serie, creo que para joder cualquier tipo de orden que viniese de su contrincante.
Yo estudié hasta los 17 años con las monjas, así que, por supuesto, iba con Brenda y Brandon-. Me parecía que hacía un buen trabajo con Dylan, ese chico que estaba como un tren, pero que el pobre, por las circunstancias de la vida, era un rebelde sin causa -¡y vivía en un hotel!-, un drogadicto y un ponecuernos. Ese alma descarriada necesitaba un ser bondadoso que le condujese por el buen camino. Y esa era Brenda, la magnífica estudiante y hermana, que, pese a ser súper responsable, a veces se saltaba las normas.
No era tan gilipuertas como Andrea, ni tan guarra como Kelly, era el término medio, que como bien me enseñaron las religiosas, era donde se encontraba la virtud. Una virtuosa con un flequillo impecable e imposible de reproducir. Ni el mejor de los cepillos redondos y el más potente secador podían hacer eso con un pelo cualquiera.
Me fascinaba un poco también su prepotencia, esos aires de sabidilla que gastaba y esa forma despectiva con la que a veces trataba a Dylan, que, en el fondo, se lo merecía. Las seguidoras de Brenda creo que adoptamos esa actitud inconscientemente en nuestras, si pueden llamarse, primeras relaciones. Como copiamos sus vaqueros que, claro, a nadie le hacían ese culito que lucía ella.
Fue una pena que sólo durase cuatro temporadas y que a la mínima de cambio la mandasen por ahí a estudiar teatro -que, por cierto, era lo que quería hacer yo-. Shannen Doherty, la actriz que interpretaba el personaje de Brenda, podía haber tenido un poco más en cuenta a su público, reprimiendo su mal carácter para evitar que la echasen de la serie y que, por ende, miles de millones de muchachas del mundo nos quedásemos sin referente.
Así pasó, que sin saber en quién fijarnos, no nos quedó más remedio que seguir las indicaciones de Kelly -a quien yo odiaba especialmente por ser rubia- para acabar siendo unas promiscuas sin igual. Si Def Con Dos cantaba "la culpa de todo la tiene Yoko Ono", yo añadiría que, además, la causante de este desbarajuste generacional de los nacidos en los '80 es la inconsciente de Shannen Doherty, que con su abandono provocó un cambio de actitud generalizado por sustitución de favorita en 'Sensación de Vivir'.