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"No quiero que le echen ácido en un ojo por venganza, sino para que esto no se repita"

Rojo y Negro ha entrevistado en exclusiva a Ameneh Bahranminava, la joven iraní que fue tratada en España de la agresión con líquido corrosivo que sufrió en Teherán. La ley del país persa permite que se aplique una 'guesa' o ley del talión, que hace pagar al acusado con su mismo delito. Es decir, a petición de Ameneh, le echaran veinte gotas de ácido en un ojo. La joven ha manifestado a Rojo y Negro que no lo hace por venganza, sino para que esto no se vuelva a repetir.
Sólo le echarán las gotas en un ojo porque la mujer vale la mitad que el hombre según la ley iraní. Una normativa que devolverá la agresión al agresor a petición de la propia víctima. Juan Serrano la ha entrevistado para Rojo y Negro en Teherán: ella explica que no quiere el castigo para hacerle daño a él, sino para que algo así no vuelva a ocurrir.
El acusado ha pedido que le ejecuten antes que soportar tal castigo. Antes, había simulado estar loco en el juicio. Ameneh explica que su hermana es abogada y le debió aleccionar sobre el papel que debía interpretar en el proceso. En cualquier caso, su conducta anterior tampoco era muy cuerda.
Ameneh estudiaba en la universidad. Pertenecía a un Irán culto, permisivo, abierto y cosmopolita. Él no. Trabajaba reparando electrodomésticos y estaba envuelto en un ambiente mucho más radical y conservador. Sin embargo, ni la interpretación más extrema del Islam puede justificar lo que hizo.
Se enamoró de ella y empezó a acosarla. Llamadas telefónicas y persecuciones. Como no le hacia caso, empezó a amenazarla.A Ameneh le llamaba la madre de este hombre para decirla que o se casaba con su hijo o la mataba. Ella no podía entender que la obligasen a contraer matrimonio con alguien a quien ni conocía.
En la última llamada se puso nerviosa. La cosa iba ya a mayores y temía verdaderamente que la pasase algo. Él interpretó esos nervios como amor. Al negarse ella de nuevo, llegó su venganza. La rocío con líquido corrosivo toda la cara. Perdió la visión. Fue tratada en Barcelona y recuperó un 30% de visión en un ojo, pero no podrá ver más. Ella recuerda para Rojo y Negro: "era un día soleado, pero de repente se oscureció todo". Preferiría estar muerta.