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Criterios para elegir neumáticos

La lluvia nos ha sorprendido esta semana y si estáis pensando en cambiar los neumáticos dentro de poco tiempo lo que viene a continuación os interesa mucho.

Desde noviembre de 2012 es obligatorio que cada neumático incluya una etiqueta informativa con tres tipos de calificación, según su grado de ahorro de combustible, frenada en asfalto mojado y ruido.

A la hora de decidirnos por un neumático debemos tener en cuenta estos tres criterios y la evaluación de cada uno, algo que está regulado por la comisión europea.

La seguridad es el aspecto más importante a tener en cuenta y nosotros quisimos centrarnos en el nivel de los neumáticos cuando aparece la lluvia, que resulta uno de los momentos más delicados y peligrosos a la hora de conducir.

En estas condiciones, lo mejor es tener unos compuestos calificados con la letra “A”, ya que la diferencia entre los distintos códigos se traduce en varios metros extra a la hora de frenar. Y en esa frontera está la posibilidad de sufrir o no un accidente o un choque.

Pero nosotros quisimos llevarlo a la práctica y decidimos hacer la comparativa con unos neumáticos con la máxima calificación y otros con códigos “C” y “E”.

Para llevar a cabo este examen, empleamos dos unidades exactamente iguales del Citroën C4  con el motor HDI de 90 caballos, un modelo que funcionó a las mil maravillas durante las más de 5 horas de test. Y nos fuimos a nuestra pista de pruebas con Marcos Martínez siempre al volante.

El reto consistía en comparar la capacidad de frenada de 80 km/h a 0, y el agarre en una maniobra extrema con dos tipos de compuesto de neumáticos diferentes. Uno de categoría “E” y otro de categoría “A”.

En la primera prueba, las diferencias saltaban a la vista. Con el neumático de categoría “A”, montado en el Citroën blanco, el coche se detenía una media de 5 metros antes que su competidor.

Además, el mordiente del compuesto era mucho más agresivo y transmitía una mayor sensación de seguridad.

Esta diferencia de 5 metros no parece demasiado a simple vista, pero en una retención por sorpresa en una autovía o una frenada de emergencia en un paso de peatones, 5 metros es la diferencia entre sufrir un accidente o evitarlo.

Pero esto no fue todo, ya que en la conocida como prueba del alce las diferencias se hicieron, si cabe, más notables todavía.

El procedimiento consistía en llegar a la zona deslizante a 65 km/h, e intentar esquivar un obstáculo en forma de cono.

Con el producto con etiqueta “E”, el coche no respondía de manera correcta, y era extremadamente fácil perder el control. Incluso, se podía notar como las ruedas no seguían, en ningún momento, las órdenes del conductor.

Por su parte, los neumáticos con etiquetado “A” se mostraban mucho más efectivos, directos e incluso rápidos. Con sólo frenar a fondo y realizar un gesto de volante, el C4 Picasso salía indemne de esta difícil situación.

Esta es la diferencia entre montar un neumático adecuado o no. Una decisión que puede ayudar en gran medida a aumentar nuestra seguridad y la de los que nos rodean. Un gasto en el que ninguno de nosotros deberíamos escatimar.