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Porsche 911 Turbo (Parte 1/2)

Llevábamos muchos meses esperando este momento y esta semana, por fin, se convirtió en realidad. El Porsche 911 Turbo entraba por la puerta de la redacción. Un automóvil que forma una saga mítica que ha evolucionado como ninguna, pero que mantiene el mismo espíritu que hizo grande al primer modelo nacido allá por 1974.

La historia del Turbo comenzó con el atractivo 930, un coche que demandaba más potencia para competir de tú a tú con los superdeportivos italianos. En la marca pronto encontraron la solución: incluyeron un turbo, se aumentó su cilindrada en 0,3 litros y se añadieron unos pasos de rueda ensanchados para albergar sus enormes neumáticos.

Desde entonces, los 911 Turbo han copiado esta fórmula y han sido una clara referencia en cuanto a rapidez, potencia y efectividad. Una versión que se ha convertido en un objeto de deseo para los amantes de las cuatro ruedas.

Hoy se denomina 911 y estos años de evolución lo han convertido en una máquina igual de radical que antaño, pero que se puede comportar como una berlina de lujo.

A ritmos lentos, y con el modo Sport Plus desconectado, el Turbo resulta cómodo y placentero de conducir. La nueva dirección eléctrica es suave, la suspensión absorbe las irregularidades sin ser seca, y el cambio PDK funciona sin tirones ni asperezas a las mil maravillas.

Por su parte, el consumo de combustible en este tipo de conducción se mantiene sin problemas por debajo de los 10 l/100km. Una eficiencia que pone el broche de oro a un coche excelente que resulta muy apto para ser utilizado a diario.

¿Pero qué hay de su paso por curva, de sus prestaciones y de su capacidad de frenada? No os preocupéis, porque nos fuimos hasta el circuito del Jarama para poner todo este arsenal a prueba. Y os aseguramos que no os vamos a defraudar. Eso sí, tendréis que esperar hasta el final del programa para poder verlo todo, absolutamente todo.