La visita de Obama a Canadá expone una delicada tarea de cuidar a socios y empleos

EFE 20/02/2009 21:26

Líderes de sindicatos y grupos cívicos consultados hoy por Efe confían en que Obama hallará la forma de cumplir su promesa electoral de proteger a los trabajadores en EE.UU. sin aislar a sus socios comerciales.

Durante su visita relámpago a Canadá de ayer, en lo que fue su primer viaje al exterior, el mandatario reiteró su compromiso de trabajar con ese país en asuntos energéticos y ambientales, comercio, la reactivación económica y la lucha antiterrorista en Afganistán.

Pero fue el asunto comercial el que más titulares acaparó debido a la crisis económica global y la corriente proteccionista en Estados Unidos.

En una rueda de prensa conjunta con el primer ministro canadiense, Stephen Harper, Obama ofreció garantías de que su país no perseguirá políticas proteccionistas ni impedirá el libre flujo comercial entre ambos países, que se aproxima a 1.500 millones de dólares a diario.

"Este es un momento en el que tenemos que ser muy cuidadosos con cualquier señal de proteccionismo", advirtió Obama, que además prometió que EE.UU. cumplirá con sus obligaciones comerciales internacionales.

Pero también dejó entrever que su promesa electoral de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para incorporarle cláusulas ambientales y laborales tendrá que esperar algún tiempo.

"Mi esperanza es que, en lo que nuestros asesores y personal y equipos económicos trabajan en esto, haya una forma de hacerlo que no interrumpa la extraordinariamente importante relación comercial que existe entre los dos países", aseguró.

Fueron declaraciones muy examinadas por grupos como la federación sindical AFL-CIO y Public Citizen, que abogan por el robustecimiento de la fuerza laboral estadounidense.

Una renegociación del TLCAN entre EE.UU., México y Canadá "tiene que hacerse con respeto mutuo entre los tres países, nadie esperaba que ese diálogo comenzara ayer mismo", dijo Thea Lee, directora de políticas de AFL-CIO, que representa a 11 millones de trabajadores repartidos en 56 gremios nacionales e internacionales.

"En algún momento tendrá que convocar una reunión tripartita, que incluya a representantes de la sociedad civil, para poner sobre la mesa todos los asuntos que conciernen a cada país", señaló Lee.

Por otra parte, el plan de estímulo económico que promulgó Obama el pasado martes contiene la controvertida cláusula "Buy American" que, al final de cuentas, no prohibirá el uso de acero y hierro extranjeros en obras públicas, como temían Canadá, la Unión Europea y otros socios comerciales.

De hecho, una ley comercial de 1979 permite que EE.UU. haga excepciones en el proceso de licitaciones para respetar sus compromisos internacionales.

Obama propuso la creación de un grupo de trabajo que analice el rumbo del TLCAN, puesto en marcha en enero de 1994 y que, según sus detractores, es el culpable de la pérdida masiva de empleos en Estados Unidos.

"No hay ninguna contradicción en lo que ha dicho Obama: es procomercio y se opone al proteccionismo, pero también favorece hacer cambios en los acuerdos comerciales. Estas cosas no están reñidas", dijo Lori Wallach, directora de asuntos de comercio global del grupo Public Citizen.

Por ahora, el presidente estadounidense tiene el beneficio de la duda: el Congreso aún no ha confirmado a Ron Kirk como representante de Comercio Exterior -habrá audiencias al respecto la próxima semana-, y aún no tiene a un secretario de Comercio, que es quien asumiría las negociaciones para "mejorar" el TLCAN.

"Obama no tiene a todo su equipo y es prematuro esperar toda una renegociación durante un almuerzo. Los equipos de los tres países tendrán que sentarse a discutir su agenda para los próximos doce meses", dijo Wallach.

Advirtió, sin embargo, de que "más adelante, si después de un año no se cumple la promesa de renegociar el TLCAN, habrá muchos en el país extremadamente furiosos, incluyendo en el Congreso".

La fijación de Obama ahora es la creación o preservación de 3,5 millones de empleos en los próximos dos años porque ganó la presidencia, precisamente, por su promesa de fortalecer a los trabajadores y a la clase media estadounidenses.