'Mamma', manual del radiólogo Sergi Ganau sobre el cáncer de mama: "A partir de los 40 toda mujer debería hacerse una mamografía"

  • Las lesiones mamarias más frecuentes entre las mujeres jóvenes son benignas y, a menudo, se detectan con la autopalpación

  • La influencia hormonal es primordial y explica todos o prácticamente casi todos los fenómenos de la mama

  • Cáncer de mama: qué es, síntomas, tipos y tratamientos

El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres, llegando a afectar a una de cada ocho, según datos de Geicam. Por su parte, el Observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) cifra en más de 35.000 las detecciones realizadas en 2022. Los expertos aconsejan mantener una dieta equilibrada y hacer deporte. Pero también vigilarse mediante palpaciones las mamas, someterse a pruebas diagnósticas como la mamografía a partir de los 40 años y acudir siempre al especialiste en cuanto se detecte una anomañia en los seños. Para conocer más sobre esta dolencia hablamos con Sergi Ganau, médico radiólogo especialista en mama en el Hospital Clínic de Barcelona

Sergi Ganau lleva más de dos décadas dedicado a ello, al diagnóstico por imagen, y nos incide en la importancia de consultar con un experto siempre que, tras 10 días de haber tenido la menstruación, persista un bulto en la mama.

En Europa Press Infosalus le entrevistamos porque acaba de publicar 'Mamma' (Espasa), un original manual en el que aúna sus grandes pasiones: el estudio de la mama, su divulgación, y el arte; ya que el libro incluye más de una veintena de obras clásicas relacionadas con los senos.

Así, detalla en el libro que las lesiones mamarias más frecuentes entre las mujeres jóvenes son benignas y, a menudo, se detectan con la autopalpación:

  •    ·Los fibroadenomas: tumores benignos más frecuentes en la mama, sobre todo en mujeres menores de 30; se trata de lesiones sólidas con la forma de un grano de uva, o de un cacahuete, y están compuestas por una cantidad exagerada de células acinares (las hojas de los árboles que producen la leche) y del estroma (el espacio que las rodea), que proliferan a causa de los dichosos estrógenos, según la teoría más plausible.
  •    ·Los quistes: son muy frecuentes en mujeres entre los 40 y 50 años; a diferencia de los fibroadenomas, los quistes no son sólidos, sino que contienen líquido.

Este experto reconoce que durante la lactancia se pueden notar a veces algunos bultos en la mama y, dado que no existe el ciclo menstrual, en este caso no hay que esperar a que pase la menstruación y ver si desaparecen o no a los 10 días como antes hemos contado: "En el caso de que se esté lactando hay que tener en cuenta si los bultos persisten después de la toma y, si es así, conviene dejar transcurrir al menos una semana. La mayor parte de las veces son entidades banales, pero si persisten más allá de una o dos semanas se debe acudir al médico, ya que conviene descartar algo más serio".

Las lesiones mamarias con un incierto potencial maligno

Subraya que entre radiólogos y patólogos hay una serie de patologías de la mama que se conocen como 'lesiones con potencial maligno incierto' o 'B3', "un conjunto muy variopinto de patologías" pero que comparten un denominador común: la incertidumbre.

"Se trata de lesiones de riesgo, siendo las más frecuentes: el papiloma (no guarda ninguna relación con las verrugas genitales de igual nombre); la cicatriz radial o lesión esclerosante compleja (nombre peculiar de unas lesiones que distorsionan la arquitectura normal de la mama y que no tienen nada que ver con una cicatriz o herida previa); el tumor filodes (parecido a un fibroadenoma pero con un comportamiento más agresivo); así como la atipia de epitelio plano y la hiperplasia ductal o lobulillar atípica. Estas tres últimas se manifiestan habitualmente como grupos de calcificaciones, como si fueran granitos de sal", sostiene.

¿Cómo influyen las hormonas sobre las mamas?

Reconoce este especialista del Hospital Clínic de Barcelona que la repercusión de las hormonas sobre la mama es "enorme": "La influencia hormonal es primordial y explica todos o prácticamente casi todos los fenómenos de la mama, desde su crecimiento y desarrollo mamario, hasta su implicación en el embarazo, o la pérdida de la densidad con la menopausia; todos son debidos a las hormonas. Los estrógenos y la progesterona, principalmente, explican gran parte de los fenómenos mamarios".

Así, aclara el doctor Ganau que las tres principales hormonas, aunque no las únicas, con más influencia en la mama joven no gestante son el estradiol (estrógenos), la progesterona y la testosterona. "La fluctuación, sobre todo de las dos primeras, es la principal responsable de los cambios que experimentan las mamas a lo largo del ciclo menstrual", añade.

Por eso, incide en que otra de las consultas que hay que realizar sobre la mama son los cambios de coloración del pezón, tal y como reseña, "en gran medida por influencia hormonal" (por ejemplo, durante el embarazo se oscurecen), y afirma que estos deben ser siempre simétricos, a no ser que haya habido una cirugía u otro tratamiento previo sobre una de las mamas.

Por otro lado, menciona que los cambios de forma también suelen tener como origen un factor hormonal, pero no siempre es así: "Con la edad es frecuente que se invaginen, es decir, que se metan hacia dentro. Si se consiguen revertir fácilmente con la mano y no hay ninguna palpación anómala asociada, puede considerarse un hecho normal, generalmente debido a la tracción que realizan los conductos galactóforos. En el caso de que sea muy difícil revertir el pezón (pezón retraído) y existe una palpación anómala asociada, es necesaria la valoración médica para descartar la presencia de una lesión subyacente".

La importancia de hacerse mamografías a partir de los 40 años

Preguntado sobre las mamografías, el 'gold standard' en el diagnóstico por imagen de la mama, y un campo en el que él es experto, el doctor Sergi Ganau recuerda que, aunque "las guías sobre las mamografías cambian", se considera que es a partir de los 40 cuando toda mujer debería tener alguna mamografía hecha, y en determinados contextos antes. "La Sociedad Española de Patología Mamaria concreta que, al menos a los 35 años, lo idóneo sería contar con un estudio de imagen de la mama. Y a partir de los 40 con más asiduidad", apostilla.

Aquí manifiesta que "el hecho de aplastar la mama no es resultado de ninguna mente caprichosa", y apunta que "la compresión de la mama resulta imprescindible para obtener una imagen más homogénea y nítida, así como para reducir la cantidad de radiación absorbida".

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