Gala 7

No hay color

Ayer asistimos a una nueva gala en que el negro casi monopolizó el color del vestuario de los concursantes. Tonos negros, grises y blancos teñían sus prendas, algo que más parecía un símil de lo que iban a ser las actuaciones de una gala sin color. Si comparamos esta gala con la anterior, no hay color. Si bien la opinión del jurado fue muy distinta, y como es costumbre contraria a la de los profesores.
Risto Mejide y Noemí Galera

¿Profesores o jurado?

Es llamativa la falta de sintonía entre el jurado y los profesores de esta academia, algo que puede llegar a resultar preocupante si hablamos de la valoración puramente técnica de las actuaciones. Polémicas aparte, no se entiende que ayer el jurado felicitase a los alumnos por haber hecho una gala en la que se veía como nunca su profesionalidad recién adquirida, calificándola como la mejor gala de la temporada; y por el contrario Manu Guix dijera en el 'chat' que los profesores estaban descontentos porque habían desafinado bastante casi todos. Era una opinión en representación de todos los profesores, y dejó muy claro que "a pesar de lo dicho por el jurado".

¿Quién tiene la razón? ¿Profesores o jurado? ¿A quién debemos dar más crédito? No cabe duda que los profesionales de la música son ellos, y deben ser quienes mejor juicio puedan tener. El caso es que incluso para el profano esta gala fue más deslucida que la anterior, volviendo "las inseguridades, los nervios, las voces temblando, las respiraciones escuchándose", como dijo Guix. También se mostró descontento Manzo y opinó que la mejor actuación fue la de Manu, mientras que los demás se decantaban por Chipper. Extrañamente se olvidaron del dúo protagonizado por Iván y Pablo, que algunos vimos como el numerazo de la noche.

Aunque lo peor no es que discrepen los miembros del jurado y el profesorado de la academia, sino que aquellos tengan como única labor dedicar unas palabras a un par de concursantes cada noche del martes y se muestren incapaces de tejer un discurso mínimamente correcto. No sé que les exigirán para hacer ese trabajo, pero curiosamente parece que no ponen mucho hincapié en que hablen bien. Evaristo dice a Àngel que: "Hablas del estado emocional de tus alumnos, cosa que te congratula", Coco dice que para ser artista "se reúnen varios requisitos", y Llano tiene que consultar sus notas para decirle a Iván las dos palabras que había apuntado sobre su actuación, que no eran otras sino "por fin". Es tranquilizante comprobar que hay quien tiene peor memoria que uno, esto 'me congratula' a la vez que 'me requisita'. Eso sí, el jurado puso en práctica la teoría ya comentada aquí de que cada crítica se ha de compensar con cuatro elogios, y ayer tocó mucho de esto último.

Lo que tampoco se entiende es esa obcecación por el negro en el vestuario. El expulsado Reke ponía la casi única nota de color, gracias a su mínima corbata azul. No le haré la competencia a Mayte Méndez de Vigo haciendo una crónica de los modelitos de esta gala, que ella lo hace muy bien y nos ilustra cada semana con su buen criterio, pero no me resisto a avalar su observación sobre el 'look de funeral' que presidió la gala cuatro y posteriores, volviendo a aparecer anoche con más fuerza que nunca. Aparte de vestir de nuevo a Anabel como una gallina (hace un par de semanas era más bien una avestruz), los estilistas apostaron por una preponderancia del negro tan exagerada que parecían a punto de bailar el 'Thriller' de Michael Jackson y al final no bailaron ni el 'Robocop'.

Llacer vs. Mejide

La cuenta pendiente que tenían Llàcer y Mejide se saldó con un duelo a daga antigua en el que el primero hizo 'touché' en su turno de palabra, que fue el primero de los dos. Mejide respondió con el arma hundida en su vientre, y en esas condiciones no es el mismo. En verdad la diferencia está en que este miembro del jurado se atenga al guión que lleva preparado de costumbre o tenga que improvisar, lo cual se le da realmente mal. Anoche el guión lo llevaba en la mano el director de la academia y lo siguió para decirle tres cosas a Evaristo (sí, ya sé que la frase hecha es "decirle cuatro cosas", pero es que le dijo exactamente tres).

"Pareces ser un chico un poco impertinente, pareces buscar conflicto permanentemente, pareces oportunista, parece que no tengas amigos, pareces antipático, pareces inteligente...", son algunas de las lindezas que le dedicó en su punto número dos, tras aclarar que para Mejide "lo que es más importante es lo que parece ser y no lo que es realmente". Antes había acabado de un plumazo con el falso mito de que dice verdades como puños, y lo hizo con esta frase: "Yo dudo que los otros tres miembros del jurado sean unos mentirosos a la hora de valorar y con ellos no tenemos ningún problema". Y en el punto tres fue meridianamente claro, en lo que parecía una clara y firme advertencia: "Lo que no vamos a permitir son descalificaciones personales y comentarios ajenos a nuestro trabajo". 'Chapeu' por el señor Llàcer.

Tras el fino ejercicio de esgrima dialéctica protagonizado por el dilecto director, este "chico un poco impertinente" (¡qué corto se quedó!) estaba tocado, se diría que la estocada le había dejado muerto de necesidad, agonizante, enculado en tablas, como animal herido o niño abandonado. Le habían quitado los papeles de su guión y él no es nada sin ellos, menuda sorpresa. No acertó a decir nada mínimamente coherente, aparte de dirigirse a un "congratulado" Àngel y volver a mentir al decir que "yo no te digo cómo tienes que dirigir la academia, así que no me digas tú como tengo yo que nominar". Sencillamente: sí le ha dicho en más de una ocasión cómo debería dirigir la academia. Así que menos lobos, "Caperucita Risto".

Duelo andaluz

De las pocas cosas sensatas dichas por el miembro del jurado más polémico es que mejor haremos en hablar de lo ocurrido sobre el escenario, "devolviendo el protagonismo a los concursantes", así que vamos a ello. Esta semana asistimos a un duelo andaluz, Virginia contra Tania, las dos concursantes más flojas de entre las que quedan dentro de esta academia cara a cara, enfrentándose a la decisión del público votante. Lo dictado por el jurado tuvo una acertada consecuencia, algo en lo que contribuyeron los profesores salvando a Noelia y los alumnos haciendo lo propio con Anabel.

Ninguno de sus compañeros votó por salvar a Tania y solamente Manu lo hizo por Virginia, obteniendo Anabel la aplastante mayoría de seis votos a uno. En cuanto a la decisión de los profesores se podría pensar que se ha cumplido la frase popular de "quién no llora no mama", pero es bien cierto que la valenciana lo merece y Manu Guix decía tras la gala que la mejor voz femenina de esta edición es "indiscutiblemente" la de Noelia. Si esta semana teníamos claro que se iría Reke al tenerse que enfrentarse a una Virginia que estaba entre los favoritos, ahora es Tania la que ha tenido ese honor, lo cual introduce un elemento de duda sobre si el apoyo popular a Virginia es tan grande como parece, aunque hay que decir que en nuestro 'ranking' sigue posicionándose en cabeza gala tras gala.

Efecto Pablo

Aunque el jurado lo haya descubierto anoche, aquí llevamos hablando del 'efecto Pablo' desde hace semanas. Ya he comentado que junto al de Chipper o Manu, y probablemente por encima de estos, estuvo el número protagonizado por Iván y Pablo, que fue tan correcto vocalmente como brillante en los arreglos y acertado en la actitud de ambos. Pablo es un auténtico seguro de vida e imagino al resto de alumnos deseando que hoy les toque cantar con él. Anoche fue además la gran noche de Iván, aquella en la que el jurado le trató merecidamente bien, al fin.

Sobre el resto de actuaciones, destacar la fuerza de Sandra y lo vibrante de su actuación, aun cuando tendrá que esforzarse por perfeccionar su técnica vocal y el control de la respiración. Que Mimi estuvo correcta pero gritando un poco, como acostumbra. Que las nominadas lo merecieron, y también las nominaciones tanto de una arrolladora Noelia, más rotunda que siempre en la interpretación pero floja en lo vocal; como de una Anabel nerviosa de voz inusualmente trémula. Chipper como siempre, es decir correcto, gran profesional y aburrido hasta el bostezo. Y Manu bien, a punto de emocionar pero le faltan arrobas de fuerza en cada actuación, por mucho que sea el alumno de esta semana.

Dos apuntes más para concluir. Si se pudiera nominar al invitado, esta semana Bustamante se habría llevado un palo monumental por parte de un jurado imparcial, por mucho que la Galera se pusiera a mover el esqueleto durante su actuación, perdiendo la compostura totalmente. Y Reke, el gran Reke. Qué actitud más apropiada, qué educado, qué control de sus emociones, qué elegancia. Este cantante sale como estrella, demostrando saber estar y además cantando francamente bien. Va a ser que no hay un ángel que se dedique a pasear por los platós, sino que se trata de algo mucho más simple: talento y trabajo. Reke es currante y además ha demostrador tener las cualidades necesarias, por lo cual solo cabe desearle mucha suerte.

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