El preso sombra de Bárcenas: "No tiene ningún remordimiento y lo volvería a hacer"

No se juntaba con presos comunes o de bajas esferas, seguía la rutina de la prisión y gozaba de algunos privilegios. Así era el día a día de Bárcenas en prisión. "En nuestro módulo la gente estaba por estafas, temas políticos, financieros... Desayunábamos, iba al gimnasio o lo que sea y después de comer teníamos cuatro horas de encierro, las horas de recuento. A las 17.00 h. te habrían la celda y volvías a salir al patio hasta las 19.00 h. que era la cena y a partir de las 20.00 h. hasta las 08.00 h. estabas encerrado", cuenta el preso sombra, que asegura que Bárcenas gozaba de ciertos privilegios. "Los presos se ponen en fila para entrar a comer pero él se saltaba el protocolo y entraba directamente. Comerte lo primero y lo mejor de cada comida, y la cantidad que quieres es un privilegio". Sin embargo, los privilegios no se limitaban a la comida. "Al poco de entrar hacen un barrido de móviles. Da señal de que hay un móvil se hace un cacheo y le incautan un móvil. La sanción no llega y sigue una vida normal. Se lo proporcionan para que dé órdenes y hablar con la gente que tuviera que hablar". Con el paso de las semanas Bárcenas se fue habituando a la vida en prisión. "Entró con prepotencia pero se da cuenta de que la única manera de vivir bien allí es portarse bien con la gente, ayudando a la población reclusa", dice el recluso, que asegura que entre otras cosas Bárcenas se sentaba a jugar a las cartas con uno de los implicados en la trama de Gao Ping y dedicaba su tiempo a escribir un libro. "Ya lo ha escrito, lo ha publicado y está en la biblioteca del módulo 4, está firmado con pseudónimo". Por último, el preso sombra es contundente. "Creo que no tiene ningún remordimiento y lo volvería a hacer. Disfrutará de su dinero cuando salga. Tonto no ha sido".
