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Mientras su padre ingresaba en el hospital, la madre de Carlota le telefoneaba histérica: una carta de Hacienda le hacía creer que Manolo había huido a Argentina. La abogada corre hacia su casa en busca de los papeles pero, en la carpeta que ponía Hacienda, encontró algo más: una fotografía. En ella, una mujer y un niño escriben y firman al dorso. Carlota decide guardar silencio pero, tras la operación de su padre, le exige: “no más mentiras papá”, y Manolo reconocía que el niño es su hijo.






















