El lado personal de Isabel Coixet: su única hija que trabaja como fotógrafa y su novio, conocido como el 'cazador de dictadores'
La directora de cine Isabel Coixet tiene una única hija que se llama Zoe Sala Coixet y que trabaja como fotógrafa
Reed Brody, su pareja actual, trabaja como portavoz de Human Rights Watch y es calificado como el 'cazador de dictadores'
Isabel Coixet es una de las voces más reconocibles del panorama audiovisual español. Directora, guionista y productora, su trayectoria está repleta de títulos de películas y cortos que han cosechado premios y reconocimiento internacional.
Más allá de los focos, las alfombras rojas y los discursos en ceremonias como los Goya, existe una faceta menos conocida de la cineasta catalana: la de madre y mujer celosa de su intimidad.
Isabel Coixet y su hija
En varias entrevistas, Isabel Coixet ha insistido en que su trabajo habla por ella y que su día a día lejos de los rodajes pertenece exclusivamente a su círculo más cercano. Esa discreción ha sido una constante, aunque sí es sabido que tiene una única hija, Zoe Sala Coixet, nacida en 1993.
Zoe ha crecido prácticamente en paralelo a la consolidación de la carrera de su madre. Aunque siempre se ha mantenido alejada del foco mediático, ha desarrollado su propio camino creativo vinculado al mundo de la imagen.
La hija de Isabel Coixet fue fruto de la relación de la cineasta catalana y del productor musical César Sala, conocido en el panorama musical indie como Chop Suey.
Coixet mantuvo una relación con este cantante, compositor, productor y DJ madrileño que se mudó a Barcelona junto a Isabel en 1993 cuando nació la pequeña Zoe Sala Coixet. Sin embargo, tras más de una década con el padre de su hija la relación entre ambos se rompió. Ella misma ha reconocido en varias entrevistas que esa ruptura permitió que entre ambos comenzase una relación de amistad que aún mantienen.
Por su parte, Zoe Sala Coixet trabaja como fotógrafa y realizadora en proyectos audiovisuales y ha colaborado en distintos ámbitos culturales, demostrando que el talento artístico forma parte del entorno familiar.
En su perfil de Instagram, Zoe Sala Coixet comparte con sus más de 7.000 seguidores, entre los que destacan figuras como Paco León, María León, Úrsula Corberó o Brays Efe, sus trabajos y sus retratos captados a través del foco.
Pese a ello, madre e hija han optado por llevar caminos separados a ojos del público y tan solo han apareciendo juntas ante los focos en contadas ocasiones.
Su faceta como madre y como cineasta
Quienes conocen la trayectoria de Coixet destacan que la maternidad ha sido una experiencia fundamental en su vida. La directora ha reflexionado en alguna ocasión sobre el equilibrio entre la exigencia del cine —con rodajes largos y viajes constantes— y la responsabilidad de criar a una hija.
La directora de cine catalana ha reconocido que compaginar ambos mundos no siempre fue sencillo, especialmente en una industria que durante años ofrecía menos facilidades para la conciliación.
Su relación con Reed Brody
En el terreno sentimental, Isabel Coixet también ha optado por mantener su priva privada alejada de los focos. A lo largo del tiempo, han sido escasas las referencias públicas a su situación personal. Sí que se ha conocido que mantuvo la relación con el padre de su hija y que en la actualidad está saliendo con Reed Brody, como ella misma confesó a 'Vanity Fair'.
Especializado en derechos humanos, este abogado neoyorquino de origen húngaro "ha sido exasistente del fiscal general en la ciudad de los rascacielos, portavoz de Human Rights Watch y es calificado como el 'cazador de dictadores' por su trabajo en procesos contra Augusto Pinochet, y líderes dictatoriales en países africanos", según se recoge en la citada pieza de Vanity Fair.
Su faceta activista y reivindicativa
Amante de la lectura, la música y las conversaciones pausadas, la directora ha construido un entorno familiar en el que prima la normalidad. Tanto su hija como su pareja forman parte de ese espacio íntimo que preserva con especial cuidado.
La combinación de una carrera consolidada y una vida personal discreta no ha impedido que Coixet se mantenga como una figura influyente. Sus películas han abordado temas como la memoria, la identidad o las relaciones humanas, asuntos que, de una u otra forma, conectan con su propia experiencia vital.
Además, la cineasta ha sido uno de los rostros que ha mantenido una presencia constante en el debate público. A lo largo de su carrera, su voz se ha escuchado con claridad en cuestiones sociales, culturales y políticas, consolidando un perfil que trasciende la creación cinematográfica.
Desde sus primeras películas, Coixet ha mostrado una sensibilidad marcada hacia las desigualdades, la memoria histórica y la defensa de los derechos individuales. Su compromiso con la igualdad de género ha sido una constante. Coixet ha denunciado públicamente la brecha existente en la industria audiovisual y ha defendido una mayor presencia de mujeres en puestos de dirección y responsabilidad.
En el ámbito político, la cineasta ha intervenido en asuntos especialmente sensibles en Cataluña. En 2017, en el contexto del proceso independentista, hizo pública su postura crítica con la declaración unilateral de independencia y defendió el diálogo como vía de solución al conflicto.
También ha manifestado su preocupación por el auge de discursos excluyentes y por la fragilidad de ciertos consensos democráticos. Además, sus obras han abordado problemáticas vinculadas a la migración y la exclusión social.
En definitiva, en un momento en que muchas figuras públicas optan por la prudencia extrema para evitar críticas, Coixet ha asumido el coste de expresar sus convicciones.
El lado personal de Isabel Coixet se caracteriza por la coherencia entre discurso y práctica: reivindica la libertad creativa y, al mismo tiempo, la libertad de proteger su intimidad. Madre de una única hija que ha seguido una senda artística propia y compañera de un abogado que permanece fuera del foco mediático, la directora demuestra que es posible conjugar notoriedad pública y reserva privada.