Casa real

Los Borbón y la Casa de Alba, unidos de nuevo por el centenario de Cayetana: la relación actual entre ambas familias

El rey Felipe y el duque de Alba en 2025. Europa Press
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Este miércoles, 4 de marzo, el rey Felipe inaugura a uno de los actos centrales organizados con motivo del centenario de Cayetana Fitz-James Stuart. La cita, organizada en el Palacio de Dueñas de Sevilla, sirve para dar comienzo a la exposición 'Cayetana. Grande de España', y reune a representantes institucionales, miembros de la nobleza, personalidades del mundo de la cultura.

El acto conmemora los 100 años del nacimiento de la aristócrata -que llegó al mundo el 28 de marzo de 1926- con una programación especial que pone en valor su figura y el legado histórico de la familia: casi 200 piezas que incluyen obras de arte, vestidos de alta costura, fotografías, objetos, documentos inéditos, piezas artísticas y un repaso a los momentos clave de su vida.

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La muestra es fruto de tres años de investigación y de trabajo por parte de sus comisarias, Eugenia Martínez de Irujo -hermana del actual jefe de la Casa de Alba, Carlos Fitz-James Stuart- y Cristina Carrillo de Albornoz, y estará abierta hasta agosto de este año.

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La presencia del rey no ha pasado desapercibida. Tampoco es únicamente institucional. Responde a una relación -ahora ya más distante- que se remonta a siglos atrás, cuando la Casa de Borbón se asentó en el trono español a comienzos del siglo XVIII y la Casa de Alba ya era una de las casas nobiliarias más poderosas de la península.

Su historia

El título de duque de Alba fue concedido en 1472, mucho antes de la llegada de los Borbones. Cuando Felipe V inició la dinastía borbónica en 1700, los Alba ya ocupaban un lugar en la estructura de poder del reino.

Durante siglos, la relación fue la propia de la monarquía con una de las principales casas aristocráticas: cercanía a la corte, cargos honoríficos, presencia en ceremonias de Estado y una lealtad que atravesó cambios políticos.

En el siglo XX, ese vínculo dejó de ser únicamente institucional y traspasó lo personal: prueba de ello es que los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia decidieron ser los padrinos de Cayetana de Alba, que nació en 1926, un gesto que reflejó la cercanía entre ambas familias.

Con la proclamación de Juan Carlos I en 1975, España entró en la etapa de la Transición. La figura del nuevo monarca necesitaba estabilidad y apoyos. La Casa de Alba, por su peso histórico y social, formaba parte de ese entorno natural de la Corona.

Cayetana de Alba, Juan Carlos I y la reina Sofía

"Cayetana se dejó literalmente la piel para que volviese Juan Carlos I a costa de lo que otros pudieran decir de ella. Cayetana de Alba es una mujer que en vida jamás habló de la monarquía. Se sabía que era muy monárquica y que defendía al rey, pero nunca públicamente dijo todo lo que había hecho por ellos. Y la verdad es que hizo muchísimo por la reina Victoria Eugenia, por la reina Sofía, por Juan Carlos... Si hacemos una lista ahora mismo de las 10 personas que más ayudaron a Juan Carlos a volver al trono, Cayetana estaba en esa lista", aseveró a la web de Informativos Telecinco el año pasado la escritora Ana Polo por el lanzamiento de su libro 'Cayetana. Duquesa de Alba'.

No es un secreto que Juan Carlos I, la reina Sofía y Cayetana mantuvieron una relación fluida. "Tenemos la suerte de tener un rey fabuloso. Yo me mato por el rey Juan Carlos", manifestó la propia Cayetana en 2011 en sus memorias.

El Palacio de Liria fue escenario de muchos encuentros y celebraciones. De hecho, según trascendió, fue desde allí donde el actual emérito comunicó a su padre, don Juan de Borbón, el nacimiento de su hijo Felipe.

Felipe VI y el duque de Alba

Felipe VI creció en ese entorno de familiaridad entre ambas casas. Coincidió en su juventud con miembros de la familia Alba y, ya como rey, su relación abandonó parte de esa cercanía personal, centrándose en el respeto institucional y el reconocimiento del papel cultural que desempeña la fundación de la Casa de Alba.

Aunque no solo con los Alba, sino con los miembros de la nobleza en general. No fue hasta junio del año pasado, coincidiendo con el undécimo aniversario de su proclamación, cuando Felipe VI otorgó sus primeros títulos nobiliarios, nombrando a seis nuevos marqueses: Rafa Nadal, Teresa Perales, Luz Casal, Cristina García Rodero, Carlos López Otín y Jaime Alfonsín.

Una de las pocas veces que el actual monarca se ha dejado ver con algún miembro de la familia Alba fue el año pasado, cuando visitó la residencia del duque de Alba con motivo de la inauguración de una exposición de arte contemporáneo en el Palacio de Liria.

En 2020, Carlos Fitz-James ya expresó su opinión sobre la figura del rey desde que dejó de ser príncipe de Asturias. "Hemos tenido la inmensa suerte los españoles de tener un rey como Felipe VI, siempre al servicio de España desde que era príncipe de Asturias (...). En estos momentos, la figura de don Felipe es una referencia internacional y es fundamental para la estabilidad de España. La monarquía ofrece esa seguridad y es representativa de los valores que deben regir las sociedades. Es un factor muy importante para mantener el equilibrio de unidad. Don Felipe demuestra cada día que es el rey de todos los españoles".

Por parte de la reina Letizia, se sabe que ha mantenido una relación mucho más distante. Doña Letizia no ha tenido en estos años demasiada conexión con la aristocracia, salvo los actos que tiene que cumplir en la agenda.