Salvador Albaladejo recupera la ilusión de pintar a los 80 años gracias a las redes sociales: "Tengo muchos seguidores"

Después de cinco décadas como pintor, Salvador sufrió un bache económico que le obligó a dejar su casa junto al mar, un golpe que le generó problemas anímicos y de salud
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A los 14 años, su madre le llevó a curso de dibujo y ahí descubrió su pasión. "Ser pintor es un oficio que se lleva dentro y no se puede dejar. Disfruto pintando y mi vida es pintar", explica Salvador Albaladejo.
A sus 80 años y después de décadas entre pinturas, pinceles y lienzos, Salvador pasó un bache económico que le obligó a dejar la casa donde había vivido años junto al mar en Villajoyosa (Alicante). "Era una casa antigua en la que tenía un alquiler bajo y lo que pasa ahora, se lo subieron, tuvo que dejarlo y trasladarse a Orxeta (Alicante) para poder encontrar un piso que pudiera pagar", explica su hija Laura.
Un traslado forzoso que le afectó no solo a su estado de ánimo, también a su salud. "Después de 60 años viviendo en su sitio que te gusta, donde podía caminar de un sitio a otro, a ir a un pueblo donde no tenía nada que hacer y al que solo iba un autobús al día para ir a Villajoyosa", cuenta Laura.

A esto se unió una enfermedad provocada por una bacteria que le hizo perder peso y quedase muy débil. "Hay dije tengo que ayudarle y como tengo cierta experiencia en redes sociales le abrí una cuenta en Instagram y conté su historia".
En esa cuenta, Salvador comenzó a mostrar sus cuadros y la magia de internet hizo el resto. En poco tiempo, empezó a ganar seguidores y a conseguir compradores para sus obras. "Ahora he recuperado la ilusión, vendo algunos cuadros y la situación económica está más estable, así que estoy más tranquilo y con menos estrés", señala.
"En poco tiempo ha vendido 20 cuadros y ahora vamos a sacar a la venta 15 más. No se ha hecho rico, pero solo tenía una paga de 400 euros, ahora puede pagarse un taxi para ir a Villajoyosa a pasar el día o a comprar. Esta emocionadísimo", explica su hija.

Dar a conocer su obra
Salvo el curso de dibujo que hizo siendo un niño, y dos breves formaciones en Cartagena y Madrid, Salvador ha sido un pintor autodidacta. En sus inicios se centró en los retratos y las obras figurativas, pero con el paso de los años comenzó a introducirse en el impresionismo y la pintura abstracta. En su mejor momento profesional, llegó a realizar exposiciones en diferentes países europeos y en Estados Unidos. "Hay cuadros míos por muchos sitios del mundo", afirma, aunque reconoce que "no soy un pintor muy conocido".
Una notoriedad que le está llegando cuando menos la esperaba. "Yo no entiendo de internet, eso lo lleva mi hija, pero dice que tengo muchos seguidores. Como a todo pintor me gusta que mi obra llegue y pueda disfrutarla el mayor número de gente", asegura.
