El día que Tamara Falcó estuvo a punto de convertirse en monja: "No sentía que era mi sitio"
Para Tamara la religión ha sido clave en su vida, porque le ha ayudado a encontrar respuestas, calma y felicidad
Tamara Falcó y sus hermanos homenajean a su padre, el marqués de Griñón: el proyecto con el que mantienen su legado
Se podría decir que la vida de Tamara Falcó, una de las primeras invitadas de Ana Milán en su programa 'Ex. La Vida después' en Cuatro, ha transcurrido delante de la cámara. Hija del marqués de Griñón y de Isabel Preysler, la actual marquesa es famosa desde la cuna y eso ha hecho que todos sus pasos sean seguidos por la prensa en todo momento. Gracias a eso ha sido posible ver cómo pasaba por momentos buenos, pero también cómo superaba los menos positivos, saliendo reforzada de ellos.
Tamara siempre se ha mostrado ante los medios lo más natural posible, incluso si eso le provocaba duras críticas, sobre todo en su juventud, por ser acusada de vivir su vida de una manera un tanto frívola. Esto no solo no consiguió que cambiara su forma de ser, sino que ha hecho que revele ciertos aspectos de su vida que no todo el mundo compartiría tan abiertamente.
Algunas de sus rupturas sentimentales se vivieron más públicamente de lo que a ella le hubiera gustado. De hecho, una fuerte crisis con su actual marido, Iñigo Onieva (que acabó con la ruptura de la pareja y la cancelación de su boda, aunque más adelante se darían una nueva oportunidad) le hizo ganarse el cariño de muchas personas, que vieron cómo se mostraba ante el mundo sin avergonzarse por lo vivido y con la cabeza bien alta.
Falcó es una mujer que no deja a nadie indiferente, que ha demostrado ser capaz de reírse de sí misma y del aura de glamour que rodea a su familia. No teme decir lo que piensa y comparte aquello que le hace feliz, tal y como hizo con su despertar espiritual. Para Tamara, su fe es parte esencial de su vida, tanto que incluso llegó a plantearse ingresar a un convento. No llegó a hacerlo, pero ha encontrado otras muchas formas de vivir su fe en Dios.
Los motivos por los que Tamara Falcó no llegó a ingresar en un convento
Esto es algo que Tamara ha comentado abiertamente en numerosas ocasiones, cómo durante un momento de su vida se planteó si vestir los hábitos era el camino que Dios tenía preparado para ella. Fue algo que se planteó seriamente, llegó a visitar varios conventos para poder estar segura y, aunque su madre no estaba del todo de acuerdo, le acompañó en varias ocasiones, mostrándole su apoyo ante la decisión.
"Si es por ahí por donde me llama el Señor, bien, pero por ahora no me meto a monja. Aunque me encanta haber encontrado refugio en Cristo y soy muy feliz", explicó a los medios en su momento cuando se supo la noticia. Lo cierto es que fue una idea que pasó por su mente, pero que no llegó a solidificarse porque no era el camino que Dios tenía pensado para ella y así lo sintió.
"Visité varios conventos, pero no sentía que era mi sitio", explicó un programa de televisión. "Había escuchado el testimonio de muchas religiosas que, cuando entraban, sabían, tenían una voz interior que les decía que ese era su lugar, su camino. Yo intentaba escuchar, pero no. Visité 3, 4, 5 conventos y, como no lo escuchaba… pues nada".
Tamara Falcó y cómo encontró refugio en su fe
De un tiempo a esta parte no hay ninguna duda de que el camino de la fe y la religión es el que Tamara ha escogido para recorrer. Esto no siempre fue así, algo que ella misma ha ido revelando a lo largo del tiempo. De hecho, hubo una temporada en la que se alejó de la religión y de todo lo que había aprendido hasta el momento.
"Me había bautizado y había hecho la Primera Comunión, y rezaba a Dios por las noches, pero una vez en el colegio me enfadé con un sacerdote, porque no me supo contestar a lo que yo necesitaba en ese momento", reveló hace años durante una entrevista para Misión. "Acudí a él para que me ayudara con una situación difícil y, al verle perdido, estando yo también ya perdida, me desilusioné y me reboté. Hasta entonces pensaba que los sacerdotes lo tenían que saber todo, sin darme cuenta de que también son humanos".
Esto hizo que pasara años muy perdida, sintiendo que podía intentar llenar su vacío espiritual con logros materiales. "Todas las metas que me fijaba, materialmente las conseguía, y con bastante facilidad. Lo raro es que cuando aparecían las cosas, otra vez sentía ese sentimiento de vacío", explicó en el programa religioso Cambio de Agujas. El cambio en su vida llegó cuando encontró de nuevo su camino hacia Dios.
En 2011, tras el divorcio de su padre, fue a pasar unos días con él y, como no tenía mucho que hacer, fue a comprarse algo de lectura. Regresó a casa con la Biblia. Este fue el primer paso para que recuperara su conexión con Dios, se refugiara en las escrituras siempre que lo necesitó y la religión pasara a ser una parte esencial de ella misma. Desde entonces, acude a misa siempre que puede, acude a retiros espirituales y voluntariados y, sobre todo, comparte su experiencia con todo aquel que parece interesado en saber más.