Noruega

Crece la tensión en Noruega por Marius Borg, el gran dilema de Haakon y Mette-Marit como reyes mientras viven en la misma residencia que él

Los nuevos reyes Mette-Marit y Haakon de Noruega junto a Marius Borg en una imagen de archivo
Los nuevos reyes Mette-Marit y Haakon de Noruega junto a Marius Borg en una imagen de archivo. Cordon Press
Compartir

La muerte del rey Harald V este viernes, 28 de agosto, marca el comienzo de una nueva era para la monarquía noruega. Tras 35 años en el trono, el monarca ha fallecido este viernes a los 89 años y, de forma automática, su hijo Haakon se ha convertido en el nuevo soberano noruego. Así, su esposa Mette-Marit, hasta ahora princesa heredera, pasa a ser reina consorte. Sin embargo, la sucesión se produce en un momento muy delicado para la institución, que durante años ha disfrutado de una imagen de cercanía y estabilidad, pero que ahora se encuentra golpeada por varios escándalos familiares.

Entre todos ellos hay uno que plantea un problema difícil de resolver para los nuevos soberanos: la situación de Marius Borg, el hijo que Mette-Marit tuvo antes de casarse con Haakon y que, aunque no pertenece formalmente a la Casa Real, lleva años vinculado públicamente a ella. Por ello, tanto la prensa noruega como las redes se preguntan ahora cuál será el próximo movimiento del matrimonio, ya como reyes, para afrontar esta situación.

PUEDE INTERESARTE
Los príncipes Haakon y Mette-Marit

El gran dilema con Marius Borg

A sus 29 años, Marius ha sido condenado por el Tribunal de Distrito de Oslo a cuatro años de prisión después de ser declarado culpable de dos delitos de violación, violencia doméstica y numerosas infracciones adicionales. El tribunal le consideró culpable de 34 de los 40 cargos analizados durante el juicio, entre ellos violencia, amenazas, comportamiento sexualmente ofensivo, incumplimientos de órdenes de alejamiento y delitos relacionados con drogas. Pero eso no es todo.

PUEDE INTERESARTE

Pese a que fue absuelto de otros dos cargos de violación y ha recurrido la sentencia, que todavía no es firme, el Tribunal de Distrito de Oslo permitió que Høiby continuara bajo prisión preventiva con una pulsera electrónica. ¿Lo más llamativo? Que lo cumple en nada más y nada menos que Skaugum, la residencia en la que viven los nuevos reyes.

El hijastro del nuevo rey y hermanastro de la ahora princesa heredera Ingrid Alexandra y del príncipe Sverre Magnus creció junto a Haakon y Mette-Marit y vivió durante años en Skaugum. Por ello, su relación personal con los actuales soberanos hace que resulte prácticamente imposible que sus problemas judiciales sean contemplados por la opinión pública como un asunto ajeno a la institución.

Marius Borg

De hecho, el juicio ha tenido una repercusión brutal en Noruega y en el extranjero por esa relación familiar, y el proceso ha mantenido en vilo al país.

Ahora, la situación cambia todavía más: Haakon ya no es el heredero que acompaña a Harald, sino el jefe de Estado. Y muchos se preguntan cómo es posible que los actuales monarcas de Noruega compartan residencia con un convicto.

La vivienda en la que permanece Marius recluido se encuentra en el complejo de Skaugum, a escasa distancia de la residencia de Haakon y Mette-Marit. Ahí se encuentra desde el pasado mes de julio y será el próximo 7 de septiembre, en una nueva vista judicial, cuando se decidirá si continuará bajo arresto domicilario o si consigue la libertad que tanto han solicitado sus abogados.

"Una casa real bajo presión. Una lealtad puesta a prueba. Una época de agitación". Así describe 'Den Nationale Scene de Bergen' la situación.

¿Proteger a la institución o proteger a su hijo?

La cuestión que se abre ahora para Haakon y Mette-Marit es, sin duda, una de las más difíciles para ambos tras acceder al trono. Mette-Marit, como madre, puede mantener una relación con Marius y prestarle apoyo personal. Pero como rey y reina consorte tienen además una responsabilidad institucional completamente diferente. Cualquier decisión relacionada con él puede terminar interpretándose en clave monárquica.

La familia real ya se ha mostrado extremadamente prudente durante el proceso judicial. Después de la sentencia el pasado mes de junio, la Casa Real declinó hacer comentarios sobre el resultado y señaló que el asunto había sido tratado por los tribunales.

Mette Marit con su hijo Marius

Ese equilibrio será todavía más complicado a partir de ahora. Haakon representa oficialmente al Estado noruego y Mette-Marit ha pasado de ser la princesa heredera a convertirse en reina consorte. Sus decisiones privadas, sobre todo aquellas relacionadas con su hijo, estarán inevitablemente bajo una lupa mayor.

Y es que el escándalo ya ha tenido consecuencias para la imagen de la monarquía. Durante los años de Harald, la institución había conseguido mantener una imagen de familia cercana, discreta y poco distante de la sociedad. Por eso, los acontecimientos relacionados con Marius han supuesto un golpe especialmente fuerte.

Reuters informó tras la sentencia de que un sondeo de Norstat realizado durante el juicio mostró que el apoyo a mantener la monarquía había descendido hasta un mínimo del 60% en febrero, aunque después se recuperó hasta el 64% en mayo de este año.

La monarquía tendrá que encontrar una fórmula que permita a Haakon y Mette-Marit ejercer su papel institucional sin dar la impresión de que protegen o privilegian a un familiar condenado y, al mismo tiempo, intentar seguir actuando como padres.

El caso de Marius tampoco ha sido el único frente abierto. Las polémicas relacionadas con la propia Mette-Marit y sus contactos con Jeffrey Epstein han añadido presión sobre una familia real que afronta ahora el cambio de generación en circunstancias mucho más difíciles de las que habría imaginado Haakon cuando se preparaba para suceder a su padre.