Princesa Leonor

El misterio sobre los escoltas de Leonor en la universidad: de su 'modus operandi' a los precedentes con otros miembros de la familia real

La princesa Leonor en una imagen de archivo. EP
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A pocas horas de que la princesa Leonor dé el salto de la formación militar a las aulas universitarias, todos los focos están puestos en su llegada a la Universidad Carlos III de Madrid. Pero detrás de esa imagen de normalidad que la Casa Real quiere proyectar, existe una operación mucho menos visible: la preparación del dispositivo de seguridad que acompañará a la heredera durante su nueva vida como estudiante.

Este próximo lunes, 7 de septiembre, la hija de los reyes Felipe y Letizia comienza el grado en Ciencias Políticas en el campus de Getafe. Será un momento único, porque por primera vez afrontará una etapa formativa en un entorno universitario público y compartido con cientos de jóvenes de su generación, después de tres años de formación militar.

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Ahora le toca convertirse en una universitaria más. O, al menos, intentarlo. Porque aunque la voluntad de Zarzuela pasa por que la heredera pueda disfrutar de una experiencia académica lo más normalizada posible, su condición de futura jefa del Estado hace imposible prescindir de un dispositivo de protección.

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La gran dificultad consistirá en encontrar el equilibrio entre seguridad y discreción. Que Leonor esté protegida sin que su presencia transforme por completo el día a día del campus.

Meses preparando el aterrizaje de Leonor y los escoltas

La llegada de la princesa a la Carlos III no se ha dejado para última hora. Los servicios encargados de su protección llevan meses trabajando sobre el terreno y analizando las características del campus de Getafe para saber cuál será su 'modus operandi'.

Según ha trascendido, se han revisado de manera discreta diferentes espacios de la universidad -desde accesos y pasillos hasta zonas comunes y lugares de estudio- con el objetivo de detectar posibles vulnerabilidades y establecer alternativas en caso de que fuera necesario modificar un recorrido o evacuar a la heredera. La preparación contempla también diferentes vías de entrada y salida y posibles itinerarios de repliegue.

La idea es que gran parte de ese trabajo permanezca invisible para los estudiantes. No se trata de convertir la universidad en un recinto blindado ni de establecer un protocolo que haga que todos los movimientos de Leonor sean evidentes, sino de que los agentes conozcan el entorno antes de que ella comience a acudir a clase con regularidad.

Así, se espera que su protección se integre en el entorno universitario y pase, en la medida de lo posible, desapercibida. Para ello, lo más probable es que la heredera lleve dos escoltas, tratándose de un dispositivo reducido respecto al que se emplea cuando participa en actos oficiales. La clave estará en que los agentes puedan acompañarla sin interferir en su vida académica.

También se ha señalado que la vestimenta de los escoltas se adaptará al estilo de la princesa para facilitar su integración en el ambiente universitario.

"Se va a dejar a libre albedrío. Llevará escoltas, ellos siempre siguen el dress code de la persona a la que protegen. Si el rey Felipe va sin corbata, ellos igual, si va de formal, ellos van formales. Yo imagino que será un joven de la Guardia Civil él o ella. Igual lo cambian, lo rotan. Mantendrán la discreción para que no se le vea. Es un entorno en el que normalmente no los hay", reveló María Manjavacas, experta en Casa Real, en 'La Ser'.

El reto de vivir como una universitaria más

El gran reto ahora es evitar que la protección termine convirtiéndose en una barrera entre Leonor y sus compañeros. Zarzuela pretende que la princesa pueda desarrollar su vida universitaria con la mayor normalidad posible.

Hasta la fecha, no ha trascendido un protocolo académico especial impuesto por la universidad para ella ni un régimen diferente para el resto de alumnos. La Carlos III cuenta con sus propias normas de convivencia y regulación sobre determinadas conductas, incluidas las relacionadas con la grabación y difusión de imágenes.

La propia filosofía de su llegada pasa por que Leonor pueda compartir espacios, asistir a clase, conocer a sus compañeros y participar en la vida universitaria dentro de los límites que impone su seguridad.

También se ha planteado cómo afectará su presencia a cuestiones tan habituales entre estudiantes como los grupos de WhatsApp, las fotografías o las redes sociales. La recomendación fundamental será preservar su intimidad.

El primer día será, probablemente, el momento más delicado de toda la operación. La expectación alrededor de la llegada de la heredera este próximo lunes será inevitable.

El precedente de Felipe VI y la infanta Elena

Esta situación ya se dio con su padre, Felipe VI, y su tía, la infanta Elena.

El entonces príncipe Felipe estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid entre 1988 y 1993. Su paso por el campus de Cantoblanco estuvo acompañado por un dispositivo de seguridad que, además, respondía a una circunstancia histórica muy diferente: aquellos años estuvieron marcados por la actividad terrorista de ETA.

Felipe se desplazaba hasta la universidad acompañado por sus escoltas. Según el relato recogido por José Apezarena en su libro 'El príncipe', antes de su llegada se realizaban comprobaciones de seguridad en los alrededores de la Facultad de Derecho.

De acuerdo a su versión, dos personas vestidas con chándal recorrían previamente las inmediaciones acompañadas por perros policías. Su cometido era inspeccionar los alrededores y comprobar que no se hubiera colocado ningún artefacto explosivo.

La operación formaba parte de la rutina de protección del entonces heredero. Felipe, además, disponía de una plaza reservada en el aparcamiento cubierto de la universidad y junto a ella había otra para el vehículo de los agentes que le acompañaban. Las plazas estaban situadas debajo de la zona donde recibía sus clases.

El contexto de Leonor, afortunadamente, es muy distinto. No existe aquel nivel de amenaza terrorista que condicionaba la protección de su padre, pero su posición institucional y la exposición que genera su presencia hacen necesario mantener su vigilancia.

En el caso de la infanta Elena, en 1986, la hija mayor de los reyes Juan Carlos y Sofía estudiaba Magisterio en la Escuela Universitaria ESCUNI de Madrid, con especialidad en Filología Inglesa y Lengua Española. Como miembro de la familia real, acudía a las clases acompañada por su equipo de seguridad.

Pero uno de sus escoltas se encontró con una situación peculiar: para poder protegerla dentro del aula tenía que permanecer allí durante las horas lectivas. La solución que encontró fue insólita. Decidió matricularse en la misma carrera.

De esta manera, el agente pasó de ser solo su escolta a convertirse también en compañero de estudios. Compartió con ella las aulas y terminó realizando la carrera al mismo tiempo que la infanta. Ambos acabaron licenciándose el mismo año.