Daniel Craig compra un pub londinense del siglo XVIII con fantasma en el sótano

El actor ha adquirido junto a varios socios 'The Horseshoe', un negocio con cerca de 280 años de historia
¿Quién está cumpliendo años con más estilo?
La vida después de James Bond puede deparar sorpresas. A Daniel Craig, por ejemplo, le ha llevado hasta un pub de Londres con cerca de 280 años de historia y un supuesto inquilino al que no se le puede pedir que pague la ronda. El actor británico, que durante 15 años dio vida al agente secreto más famoso del cine, ha adquirido junto a varios socios 'The Horseshoe', en el barrio londinense de Clerkenwell.
Un negocio con historia, que funciona desde mediados del siglo XVIII -sus orígenes datan de 1748- y que aglutina varios siglos de conversaciones, encuentros y pintas compartidas entre sus paredes. El establecimiento acaba de cambiar de manos después de 36 años bajo la gestión de Pauline Tucker y su marido, Richard.
El equipo de nuevos propietarios -entre los que, además de Craig, figuran Nick Jones, fundador de Soho House, Charlie Carroll, creador de la cadena de restaurantes Flat Iron, y Justin O'Shea, director creativo de la marca de cerveza Bad Belze- quiere rehabilitar el edificio y devolverle atractivo sin borrar la personalidad que lo ha convertido en un punto de referencia para sus clientes.
La reforma se prolongará aproximadamente un año e incluirá la transformación de la planta superior, hasta ahora muy vinculada a los dardos, en un comedor. Craig, de 58 años, ha dejado claro que no va a convertir el local en un gastrobar moderno, sino que pretende conservar el espíritu del boozer, ese pub británico tradicional al que se entra para tomar algo, comer de manera sencilla y encontrarse con otras personas.
Gilbert, el verdugo que no termina de marcharse
La historia más llamativa del establecimiento, sin embargo, no figura en los planos de la reforma. Se dice que por allí ronda el fantasma de un antiguo verdugo londinense llamado Gilbert. Su territorio predilecto es la bodega, donde, según Pauline Tucker, los trabajadores no siempre lo ven, pero sí perciben su presencia.
Al parecer, este peculiar detalle no fue mencionado durante la operación de compra. Así que cuando Craig tuvo noticia del sobrenatural inquilino se lo tomó con humor. "No sé qué bebe, pero quizás tengamos que dejarle una pinta ahí abajo: 'Aquí tienes, Gilbert'", bromeó en 'The Times'.
Gilbert podría convertirse en un reclamo inesperado para quienes disfrutan de los pubs históricos y de las historias de fantasmas. No obstante, el verdadero reto del negocio estará en atraer público de manera habitual, mucho después de que se apague la curiosidad inicial por el espectro.
Una tradición familiar
Lo cierto es que la relación de Craig con los pubs comenzó mucho antes de que se enfundara el traje de 007. Sus padres regentaron el Ring O'Bells en Frodsham, en el condado inglés de Cheshire, mientras que sus abuelos fueron propietarios de otro establecimiento en el centro de Chester. Los pubs formaron parte de su paisaje cotidiano durante la infancia, y el actor conserva recuerdos muy concretos de aquella época.
"Me crié en los pubs. Conozco lo bueno y lo malo. Cuando era niño, podía bajar y hablar. Para los lugareños, especialmente a la hora del almuerzo, siempre se hablaba del día, de lo que estaba pasando. Era un lugar donde la gente podía venir a hablar de cosas, tal vez de sus problemas", ha contado el protagonista de la saga de 'Puñales por la espalda'.
El actor ha explicado que aquellos espacios le enseñaron a observar a las personas. De niño, le gustaba sentarse solo con un libro, fingiendo que leía mientras prestaba atención a quienes tenía alrededor. Es posible que aquella costumbre alimentara su deseo de dedicarse a la actuación, ya que en un pub se cruzan personajes de todo tipo, cada uno con su forma de hablar, sus manías, sus preocupaciones y sus secretos.

