Cocinar más en enero: cómo organizarse sin pasar horas en la cocina
Cocinar no siempre es fácil, ya sea por falta de tiempo o de habilidades culinarias, pero todo es saber cómo organizarse
Batch cooking semanal para 4 por 12 euros por persona: judías con pescado, alcachofas y wok de gambones
Enero es el mes de los nuevos propósitos, muchos de los cuales tienen que ver con la comida. Nos planteamos comer de forma más saludable, cocinar más… El problema es que muchas veces acabamos abandonando esas buenas intenciones al cabo de unas semanas. Nos vencen la falta de tiempo o de ganas, el estrés, la falta de habilidades en la cocina… Parece que todo se pone en nuestra contra.
Pero tranquilidad porque podemos seguir ciertas estrategias para organizarnos mejor y conseguir cocinar lo que comemos, sin necesidad de tanto tiempo ni tanto esfuerzo como a veces pensamos.
1. Planificar es importante, pero sin obsesionarse
Lo primero que conviene hacer es organizar un menú. Lo más práctico es hacerlo por semanas. Para comenzar podemos plantearnos cinco platos para las comidas de lunes a viernes y algo más sencillo para las cenas. Para hacerlo debemos tener en cuenta aspectos como el tiempo del que podemos disponer o nuestras habilidades culinarias.
Por ejemplo, podemos echar mano de platos que ya conocemos, consultar recetas de cocina o comenzar por cosas muy sencillas, que no nos exijan mucho tiempo, esfuerzo ni conocimiento.
Para hacerlo fácil podemos plantear cada plato comenzando con un alimento rico en proteínas (por ejemplo, carne, pescado, huevos, legumbres, etc.) y acompañarlo de verduras u hortalizas, a las que podemos sumar otros alimentos constituidos por cereales: arroz, pasta, etc. Por ejemplo, salmón a la plancha con arroz cocido y ensalada de tomate. Conviene ser flexibles para poder adaptarnos a posibles imprevistos. Por ejemplo, si un día nos sobra mucha comida, podemos repetirla al día siguiente.
2. Cocinar por tandas
Podemos ahorrar tiempo si dedicamos un solo día a cocinar preparaciones que podamos ir comiendo a lo largo de la semana. Por ejemplo, el domingo por la tarde horneamos varias verduras o cocinamos un guiso de legumbres.
Si lo hacemos de este modo debemos tener en cuenta que los alimentos hay que conservarlos en frío y consumirlos antes de tres días (los más delicados como la pasta o el arroz cocidos conviene comerlos en las primeras 24 horas).
El congelador también puede facilitarnos mucho la vida. Por ejemplo, podemos hacer un guiso de lentejas para el doble de personas que lo vayan a comer y congelar la mitad para consumirla semanas después.
3. Menos es más
Conviene simplificar al máximo. Hay muchas opciones seguras y saludables que nos permiten ahorrar tiempo y esfuerzo. Por ejemplo, abrimos un bote de garbanzos en conserva y añadimos huevo cocido, espinacas y un sofrito con ajo y pimentón. Aunque con una buena planificación no sería necesario: si lo organizamos con antelación podemos cocer esos garbanzos el domingo y comerlos el miércoles sin problema.
Y es que otra forma de ahorrar tiempo y es fuerzo consiste en echar mano de preparaciones que no requieran mucha supervisión; por ejemplo, hornear alimentos en o hacer guisos. Aunque necesitan tiempo de cocinado, no requieren de una atención ni un esfuerzo permanentes.
También es importante que desarrollemos habilidades para poder aprovechar las sobras y elaborar nuevos platos a partir de ellas. Esto se consigue con práctica e imaginación. Por ejemplo, si nos han sobrado filetes de pollo, podemos trocearlos para elaborar una ensalada tipo césar o mezclarlos con arroz y verduras.
4. Contar con comodines saludables
Como acabamos de mencionar, hay algunos alimentos básicos que pueden ahorrarnos mucho tiempo y esfuerzo. Conviene contar con algunos de ellos en la despensa y el frigorífico para poder echar mano de ellos en cualquier momento, sobre todo si tenemos que improvisar una comida. Por ejemplo, legumbres en conserva, verduras congeladas, pescado congelado, huevos, pasta de cocción rápida, arroz precocido o de cocción rápida, conservas de pescado, etc.
5. Utensilios que ahorran tiempo y esfuerzo
Hoy en día hay muchos utensilios que nos facilitan la tarea, ahorrándonos tiempo y esfuerzo; por ejemplo, freidora de aire, recipientes para cocinar en el microondas, olla de cocción rápida, robot de cocina, olla eléctrica programable, etc.
Conviene ser realistas
No se trata de hacerlo perfecto, sino de que podamos llevarlo a cabo. Es decir, no necesitamos hacer un plato muy elaborado que nos requiera un enorme tiempo y un gran esfuerzo. Se trata simplemente de elaborar platos sencillos que nos permitan comer bien cada día: de forma saludable y apetitosa. Es posible que al principio no nos salga bien, pero con la práctica iremos mejorando y podremos ir haciendo recetas más elaboradas.
Si nunca nos hemos puesto a cocinar, es posible que nos parezca una tarea inabarcable, sobre todo para mantenerla a lo largo de mucho tiempo. Pero no se trata de plantearse unos propósitos extremadamente exigentes que requieran mucho tiempo ni mucho esfuerzo, sino de hacerlo fácil y sencillo. Hacer un poco cada día nos permitirá adquirir ciertos hábitos de modo que al cabo de un tiempo nos parecerá cada vez más fácil y nos exigirá menos tiempo y menos esfuerzo.