El histórico drago de San Francisco, un árbol de 210 años ubicado Los Realejos, Tenerife, cae tras el paso de la borrasca Regina

Las causas más habituales de caída incluyen desequilibrios por el peso y la asimetría de la copa, influida por el viento y las condiciones locales
El Roque Nublo y otros monumentos naturales que demuestran la creatividad de la naturaleza
Un drago de más de 210 años se desplomó en la noche de este miércoles junto al cementerio de San Francisco, en el municipio de Los Realejos al norte de la isla de Tenerife, en medio de las fuertes lluvias y rachas de viento derivadas del paso de la borrasca 'Regina' por Canarias.
Su caída afectó también a un muro, parte de una vivienda, el alumbrado público y seis coches que se encontraban aparcados en las inmediaciones.
El vicepresidente del Gobierno de Canarias y exalcalde del municipio, Manuel Domínguez, ha lamentado la "triste noticia" de la desaparición del drago.
"Desaparece así un símbolo que ha acompañado la vida de generaciones enteras de realejeros. Yo mismo crecí a su lado y se alzaba en el lugar donde me crié, donde vivo y donde siguen viviendo mis padres. Formaba parte de nuestra rutina diaria. Su caída no es solo física porque formaba y seguirá formando parte de nuestra memoria colectiva", ha escrito en las redes sociales.
En parecidos términos se ha expresado la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila: "Tenerife pierde a uno de esos silenciosos guardianes del paisaje. El drago de Los Realejos, con más de 200 años de historia, fue testigo del paso de generaciones y símbolo del norte de la isla. Los árboles también guardan memoria y este formaba parte de la nuestra.
Técnicos de Icod y otros organismos canarios tendrán ahora que estudiar las causas tras esta sensible pérdida para el patrimonio natural de las islas, aunque no es la primera vez que ejemplares de este tipo y este porte sucumben a los hongos, las intensas lluvias u otros fenómenos de la naturaleza.
¿Por qué se caen los dragos?
Profesionales del ámbito forestal agrupados en la Asociación Fénix Canarias han aprovechado esta lamentable pérdida patrimonial para explicar las posibles causas que hay detrás de estas caídas. A través de un extenso hilo en X recuerdan que la muerte de un drago nunca responde a un único motivo y su diagnóstico suele ser complejo.
Según estos expertos, en el archipiélago existen cientos de árboles catalogados como singulares, comparables a “bibliotecas enteras” por su valor ecológico y patrimonial. Muchos son pinos canarios, especialmente vulnerables a los incendios forestales, como ocurrió con los ejemplares de Pilancones o La Catadura. Otra parte importante la conforman los dragos, entre ellos el célebre Drago Milenario de Icod de los Vinos, el de Pino Santo o el propio Drago de San Francisco.
Las causas más habituales de caída incluyen desequilibrios por el peso y la asimetría de la copa, influida por el viento y las condiciones locales; problemas en el desarrollo de las raíces, a menudo derivados de cambios en el entorno, como alcorques demasiado pequeños o construcciones cercanas; y afecciones por hongos, favorecidas por la humedad.
En este caso, aunque no se descartan factores como la pudrición del tronco —responsable de episodios anteriores, como el drago de Güímar en 2021—, todo apunta a que el viento, posiblemente combinado con un suelo reblandecido por las lluvias, fue determinante en el colapso del ejemplar.
En su repaso histórico, recuerdan que muchas tormentas han derribado dragos monumentales, incluido el legendario Drago de Franchy en 1867.
