La dieta del grupo de sanguíneo: ¿de verdad funciona?

El médico naturópata Peter D’Adamo estableció hace tres décadas una dieta basada en cada grupo sanguíneo. ¿Realmente funciona este tipo de alimentación?
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Enero es un mes en el que la dieta suele coger un gran protagonismo, desde los que restringen muchos alimentos y productos en su día a día hasta los que simplemente intentan comer mejor. En estos días donde las dietas suelen ser protagonistas de muchas conversaciones es probable que hayas escuchado en algún momento hablar de la dieta del grupo sanguíneo o según el tipo de sangre, un tipo de alimentación del que se empezó a conocer detalles hace 30 años, cuando el médico naturópata Peter D’Adamo publicó un libro en el que subrayaba que las personas pueden tener una vida más saludable, alcanzando su peso ideal, al adaptar su alimentación a su grupo sanguíneo.
Qué comer (y qué no) según el grupo sanguíneo
Desde entonces se ha hablado mucho sobre este tipo de dieta y qué alimentos son mejores según cada grupo sanguíneo, algo que ha recogido desde la Universidad de Harvard hasta la Academia Española de Nutrición y Dietética, que recoge que según la propuesta de D’Adamo, metabolizamos de una forma diferente los alimentos dependiendo del grupo sanguíneo, quedando esas recomendaciones así:
- Las personas del grupo sanguíneo 0 deben optar por alimentos ricos en proteínas y consumir abundante carne, verduras, pescado y fruta, aunque limitar el consumo de cereales, legumbres y legumbres. Para bajar de peso, lo mejor es consumir mariscos, algas marinas, carnes rojas, brócoli, espinacas y aceite de oliva; evitando el trigo, el maíz y los lácteos.
- Las personas con grupo sanguíneo A deben optar por frutas, verduras, tofu, mariscos, pavo y cereales integrales, pero evitar la carne. Para bajar de peso, lo mejor son los mariscos, las verduras, la piña, el aceite de oliva y la soja; deben evitarse los lácteos, el trigo, el maíz y las legumbres.
- Las personas de grupo B deben optar por una dieta variada que incluya carne, fruta, lácteos, mariscos y cereales. Para bajar de peso lo ideal es consumir verduras de hoja verde, huevos, hígado y té de regaliz, pero evitar el pollo, el maíz, el cacahuete y el trigo.
- Las personas con sangre AB deben consumir lácteos, tofu, cordero, pescado, cereales, frutas y verduras. Para bajar de peso, lo mejor es el tofu, el marisco, las verduras de hoja verde y las algas marinas, pero evitar el pollo, el maíz, el trigo sarraceno y las judías.
Tal y como resalta la Academia Española de Nutrición y Dietética, cada grupo sanguíneo tiene antígenos diferentes que hacen que cada persona tenga un grupo de sangre distinto, y según la teoría de D’Adamo, esos antígenos son los que marcan la diferencia en cada proceso digestivo.

¿Funciona o no?
Sabiendo todo esto la pregunta es clara: ¿hasta qué punto funciona una dieta basada en el grupo sanguíneo de cada persona? A lo largo de los años se han realizado varios estudios para comprobar su eficacia que no han llegado a ser del todo concluyentes, como uno de 2014 que, si bien resaltaba que las personas que seguían ese tipo de dieta notaban determinadas mejorías, estas no estaban relacionadas con el tipo de sangre del individuo.
En todo caso, tampoco existen grandes contraindicaciones ante estas dietas, ya que en general son denominadas como saludables, tal y como explica la dietista-nutricionista Iva Marques, patrona de la Academia Española de Nutrición y Dietética. “Estamos ante dietas relativamente saludables o, como dicen los autores de los pocos estudios disponibles, ‘prudent diets’ o dietas prudentes. Son pautas que excluyen los alimentos procesados y ultraprocesados, los azúcares…”, establece, aunque también recalca que en algunas de ellas se restringen alimentos saludables, como los lácteos o las legumbres.
“Quienes defienden las dietas según el tipo de sangre podrían argumentar que, si bien aún no se ha realizado el estudio ideal, la ausencia de evidencia no demuestra su ineficacia. Tampoco hay pruebas de que estas dietas sean perjudiciales”, concluye Robert H. Shmerling, exjefe clínico de reumatología del Centro Médico Beth Israel Deaconess y miembro de la Facultad de Medicina de Harvard.
