Alimentación

Por qué nunca hay que freír las patatas con brotes, según un nutricionista

Patatas con brotes
Patatas con brotes. Getty Images
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Las patatas son uno de los alimentos más presentes en las despensas de los españoles por su versatilidad, ya que se puede hacer desde una buena tortilla, hasta un puré, hervirlas, freírlas, que formen parte de un guiso o una ensaladilla. Sus posibilidades son muchas, ahora bien, como pasa con otros alimentos, si se queda mucho tiempo en nuestra despensa es posible que terminen surgiendo algunos brotes que, si aparentemente no afectan a la patata, los retiramos y las cocinamos porque no son tóxicos ni suponen un problema, aunque no se pueden preparar de cualquier manera.

Eso es lo que advierte el nutricionista clínico y deportivo Roger Vilageliu en un vídeo publicado en sus redes sociales, donde expone que, pese a que estas patatas se pueden seguir consumiendo, no deben freírse, aunque sí hervirse o guisarse. Y todo se debe a la acrilamida. Las patatas que presentan brotes tienen un mayor contenido en azúcares reductores y cuando estas se fríen en aceite se forma la acrilamida, un compuesto que tiene riesgos para la salud si se consume en regularidad.

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¿Cómo afecta a nuestra salud?

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), aunque hasta el momento los resultados en experimentos en humanos no son concluyentes en cuanto a su toxicidad, sí que la acrilamida está clasificada por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer como “probable carcinógeno en humanos”.

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Además, la entidad española también subraya que las patatas fritas, junto al café o el pan, es uno de los alimentos que contribuye a la exposición humana a la acrilamida, subrayando la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que “las condiciones de fritura de las patatas en el ámbito doméstico pueden suponer un aumento de hasta un 80% en la exposición total a acrilamida a través de la dieta”.

Cómo conservar bien las patatas

Pese a que estas patatas se pueden seguir utilizando para hervir, la AESAN expone algunas recomendaciones para evitar la exposición a la acrilamida, entre ellas comprar y consumir aquellas patatas que están en su punto de maduración que no tengan ni brotes ni partes verdes.

También detallan que no hay que conservarlas en la nevera y que hay que evitar que se mantengan por debajo de los 8 grados. Para ello lo mejor es que estén en un “ambiente seco y oscuro para evitar la germinación”, además de no tenerlas mucho tiempo almacenadas, lo que puede fomentar que germinen esos brotes. En todo caso, cuando se fríen las patatas y quedan muy oscuras, es síntoma de un mayor contenido en grasa y de acrilamida.