Consejos de Raquel Revuelta para comer bien en la Feria de Abril: "Todo pensado para compartir y seguir"

Entrevistamos a Raquel Revuelta para conocer el lado gastronómico de la Feria de Abril según una sevillana de pro
Fino y manzanilla: ¿cuáles son las principales diferencias?
La Feria de Abril 2026 comienza este lunes 20 de abril y se prolongará durante toda la semana. Lejos de ser ya un espacio de encuentro para sevillanos, la fiesta se ha convertido en un reclamo a nivel internacional en el que confluyen todo tipo de intereses: el baile, la música, la moda y, por supuesto, la gastronomía. La Feria de Abril no se entiende sin los pies manchados de albero, su Real paseado por caballos y sin sus flamencas elegantes y coloridas, pero tampoco sin el pescaíto frito y sus copitas de manzanilla o fino.
Gastro ha hablado con una sevillana de pro, la empresaria y presentadora Raquel Revuelta, que ha hecho de la feria uno de sus momentos más especiales del año. Fue toda una pionera al fundar la pasarela SIMOF (Semana Internacional de la Moda Flamenca) hace ya 31 ediciones, profesionalizando el sector de la moda flamenca y dando promoción a un traje regional único en el mundo y que inspira mucho más allá de nuestras fronteras. Junto a Raquel repasamos lo que se come y lo que se bebe en la Feria de Abril para que, cuando vayamos, no nos perdamos ni uno de los platos típicos, su esencia y valor emocional.
"No puedo explicar la Feria de Abril como un evento, porque no lo es. Para nosotros es otra cosa. Es una forma de vivir, de relacionarnos, de volver a lo que somos cada año sin tener que pensarlo mucho. Es encontrarte con los tuyos, con tu gente, con tu familia, y compartir tiempo, que es lo que más valor tiene allí", nos cuenta horas antes de que se encienda el alumbrado durante el lunes de pescaíto.
¿Qué importancia tiene la comida en la Feria de Abril?
En todo eso, la comida y la bebida son fundamentales, pero no desde un punto gastronómico frío, sino desde lo emocional. En la feria, se come alrededor de una mesa, pero sobre todo se comparte, se alarga, se convierte en conversación, en risas, en sevillanas… Todo pasa alrededor de eso.
¿Y qué se bebe?
Mira, ahora mismo hay algo que es indiscutible, que es el rebujito. El rebujito está en todas partes. Y además, ya no es solo el que se prepara en la caseta, es que hay marcas que han sacado sus propias versiones, pero al final no deja de ser lo mismo: la manzanilla, muchas veces de Sanlúcar de Barrameda, con refresco tipo Schweppes, bien frío.
Y funciona, porque es refrescante, entra muy fácil y te permite mantener el ritmo de la feria sin que el alcohol te pese demasiado. Ahora, también te digo una cosa, y esto ya es más personal: a mí no me gusta nada la deriva que está habiendo en los últimos años con las copas largas, los gin tonics, los cubatas… Eso no tiene nada que ver con la feria y yo ahí soy muy clásica, muy del buen feriante: manzanilla, fino, rebujito… Lo otro me parece que rompe un poco la esencia.
¿Para comer qué se pide en las casetas?
En cuanto a la comida, ahí no hay discusión posible. Tú entras en una caseta y sabes lo que tiene que haber: un buen jamón, un buen queso, tortilla, croquetas, pescaíto frito… gambas si la caseta se lo puede permitir, montaditos… Todo muy de aquí, muy reconocible. Y además es que está pensado para eso, para no sentarte demasiado, para ir comiendo, compartiendo y seguir.
¿Cómo funcionan las cocinas de las casetas?
Desde fuera no siempre se entiende bien. En las casetas grandes, más multitudinarias, sí hay mucho catering profesional, muy bien organizado, con un nivel cada vez más alto, todo muy medido. Pero luego están las casetas más pequeñas, más privadas, y ahí la cosa cambia. Ahí muchas veces se trabaja con restauradores pequeños de Sevilla y su provincia, gente que tiene sus bares, sus restaurantes, y que durante la Feria se vuelca con esa caseta en concreto. Y eso tiene un valor enorme, porque hay algunos que llevan años, incluso décadas, trabajando con los mismos socios, y al final forman parte de la identidad de esa caseta. No es solo la comida, es la confianza, es la tradición, es que ya saben cómo te gusta todo. Aunque también es verdad que es complicado, porque son muchos días, mucha exigencia… pero cuando funciona, es una maravilla.
Y los churros antes de volver a casa...
Y ya cuando parece que todo se ha acabado y que ya no puedes más… Sí, ahí aparecen los churros. Eso es otro mundo. Las churreras, muchas de ellas gitanas, con sus puestos, el olor… La gente todavía vestida de flamenca, de traje… eso es una imagen muy de feria también. Y no te voy a engañar, no es para todos los días… pero un par de noches hay que terminar así, con tus churros con chocolate, porque es como cerrar el día de la mejor manera posible. Es otra experiencia dentro de la feria, más sencilla, pero muy auténtica.
