Tres cosas a tener en cuenta para saber si una hamburguesa de súper es buena
Aunque por fuera pueden parecer similares, no todas las hamburguesas son iguales, y puede haber grandes diferencias
No todas las hamburguesas vegetales son iguales: en qué te tienes que fijar
Las hamburguesas están de moda. Solo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor para ver la cantidad de hamburgueserías que han abierto en los últimos años.
También se nota en las tiendas de alimentación. Hace un tiempo la oferta era bastante limitada, pero hoy en día podemos encontrar una enorme variedad. Tanta, que a veces es difícil elegir. Pero resulta más sencillo si conocemos algunos aspectos clave.
El aspecto no es lo más importante
Casi todas las hamburguesas que se venden envasadas se presentan en bandejas o formatos transparentes para que podamos ver su aspecto. Este puede darnos algunas pistas:
- El grosor: las hamburguesas elaboradas con carne de mejor calidad suelen presentarse en un formato grueso. Aunque no es una pista infalible. Es decir, no significa que todas las hamburguesas gruesas sean mejores ni que todas las finas sean malas. Y no hay que olvidar que también es una cuestión de gustos.
- La composición y el grado de picado: en algunas hamburguesas puede distinguirse a simple vista si contienen mucha cantidad de grasa o no. Las que parecen una masa muy homogénea suelen estar más procesadas.
- El color: a diferencia de lo que se suele pensar, el color no es buen indicador de la calidad. Puede variar por diferentes motivos, como el tipo de envase o la presencia de oxígeno, sin que eso influya necesariamente sobre la calidad o el sabor.
¿Hamburguesa o burger meat?
Como acabamos de mencionar, el aspecto puede darnos algunas pistas, pero no es determinante. Así que, para conocer mejor las características del producto, lo más recomendable es leer el etiquetado. Para ello conviene empezar por un dato importante que solemos pasar por alto: la denominación de venta, que suele mostrarse junto a la lista de ingredientes.
Puede parecer algo obvio, pero es clave porque puede ayudarnos a conocer algunas diferencias importantes. Y es que, aunque coloquialmente llamamos “hamburguesas” a todos estos productos, la legislación establece algunas distinciones:
- Hamburguesa: está elaborada principalmente con carne picada y con algunos otros ingredientes añadidos, como sal o antioxidantes. La definición legal dice concretamente que es el producto elaborado con carne picada con adición de sal, especias, condimentos u otros productos alimenticios.
- Burger meat: según la definición legal, es el producto fresco, elaborado a partir de carne picada y otros ingredientes, incluidos los aditivos, con un contenido mínimo de cereal o de hortalizas, o de ambos, del 4%.
Esto no significa que una sea necesariamente mejor que la otra. La diferencia fundamental se encuentra en dos aspectos. El primero es que la burger meat tiene que contener al menos un 4% de cereales u hortalizas. El segundo es que puede contener ciertos aditivos, como los sulfitos, que son conservantes que permiten alargar su vida útil. Así, su fecha de duración puede encontrarse en torno a los diez días, mientras que en una hamburguesa es más limitada.
La lista de ingredientes: lo más importante
La lista de ingredientes es el elemento más importante de la etiqueta porque ofrece la información más valiosa.
Como podemos imaginar, la clave se encuentra en la carne. En la lista de ingredientes podemos conocer detalles sobre ella, como la especie animal (por ejemplo, cerdo, vaca, pollo, mezcla, etc.) o incluso la raza (por ejemplo, angus, wayu, cerdo ibérico, etc.). Otro dato fundamental es la cantidad de carne que se utiliza en la elaboración de la hamburguesa. Cuanto mayor sea, mejor. Como orientación, una buena hamburguesa debería tener un porcentaje elevado, idealmente por encima del 90%.
Además, conviene fijarse en el resto de los ingredientes que acompañan a la carne. En muchos casos podemos encontrar algunos como almidones, proteínas vegetales (por ejemplo, soja) o fibra. Su presencia no indica necesariamente que la hamburguesa sea mala, pero sí suele estar asociado con una menor proporción de carne. Por lo general, cuanto más sencilla sea la lista de ingredientes, mejor.
La información nutricional: para complementar
El último elemento importante del etiquetado donde podemos encontrar datos muy útiles es la información nutricional. Aquí podemos fijarnos especialmente en tres aspectos:
- proteínas: en una buena hamburguesa la cantidad debería ser notable (p.ej. 16-22%). De lo contrario puede ser señal de que hay poca cantidad de carne. Aunque no es determinante. Podría deberse a que se trata de carne muy grasa. En cualquier caso, estos detalles podemos conocerlos mejor observando la lista de ingredientes para consultar la cantidad de carne.
- grasas: aportan sabor y jugosidad. La cantidad depende, sobre todo, del tipo de carne: la especie animal, la raza, las piezas elegidas para la elaboración, etc. Por ejemplo, en hamburguesas de Wagyu podemos encontrar más de un 20% de grasas, mientras que en unas de ternera la cantidad puede estar entre el 5% y el 15%.
- sal: por lo general se considera que un alimento contiene demasiada sal cuando supera el 1,25%. En las hamburguesas la cantidad suele rondar el 1-1,1%. Desde el punto de vista de la salud, lo recomendable es que tengan la menor cantidad posible de sal.