Comer la cera con la que cubren la fruta: ¿es preocupante?
Todas las frutas están recubiertas por una cutícula que contiene ceras de forma natural
Miguel Mulet, bioquímico, sobre por qué las frutas del súper no saben a nada: "Existen trucos para saber si están buenas o no"
Quizá hayas visto alguna vez vídeos donde aparece alguien raspando manzanas con un cuchillo para mostrar cómo se desprende una sustancia blanquecina. Según quienes hacen estos vídeos, se trata de ceras “peligrosas para la salud” con las que cubren las frutas “para engañarnos”. Pero en realidad no es así.
Aunque nos pueda parecer extraño, todas las frutas están recubiertas por una cutícula que contiene ceras de forma natural. Y lo mismo ocurre con otras partes de la planta, como las hojas.
En las frutas, estas ceras cumplen importantes funciones protectoras:
- Mientras las células que forman parte de la fruta realizan funciones vitales (nutrición, respiración, etc.), necesitan intercambiar gases o liberarlos al exterior, como dióxido de carbono, oxígeno y vapor de agua. Las ceras restringen el intercambio de gases con el exterior y reducen la deshidratación
- Ayudan a mantener su la integridad de su superficie
- Actúan como barrera frente al ataque de microorganismos e insectos
- Protegen las frutas frente a la radiación ultravioleta que llega desde el sol y además constituyen una barrera hidrófoba que las protege también frente al agua.
En definitiva, las ceras protegen las frutas frente al ambiente exterior.
Los agentes de recubrimiento
Cuando se recolectan frutas como las manzanas, es habitual aplicar procesos postcosecha muy sencillos, que consisten básicamente en lavar las piezas para retirar restos de suciedad. Al sumergirlas en agua y cepillarlas, se retira parte de la cera que tienen de forma natural sobre su superficie, de manera que las frutas quedan desprotegidas frente al medio exterior. Eso significa que se podrían estropear rápidamente, ya sea por la pérdida de agua, por el crecimiento de microorganismos, por la oxidación, etc.
Por eso, una de las medidas que se toman consiste en pulverizar sobre la superficie agentes de recubrimiento muy similares a las ceras que cubrían la pieza de forma natural. Por ejemplo, entre ellos se encuentra la cera de abejas o la cera de carnaúba (una cera que se obtiene a partir de la planta del mismo nombre). La cantidad de ceras que se aplica suele ser pequeña, para que finalmente se parezca a la que contenía la fruta originalmente.
Las virtudes de este recubrimiento
Los agentes de recubrimiento que se pueden utilizar para aplicar sobre la superficie de las frutas están recogidos en la legislación, donde se clasifican como aditivos alimentarios. Aquí se especifican las sustancias que se pueden emplear y los alimentos sobre los que se pueden aplicar; por ejemplo, la cera de abejas y la cera carnaúba pueden aplicarse sobre cítricos, melones, manzanas, peras, piñas, etc.
Como podemos imaginar, el uso de estas sustancias está permitido porque cada una de ellas ha sido estudiada previamente para saber si pueden suponer algún riesgo para la salud. Todas ellas son seguras en las dosis de empleo previstas.
Al igual que ocurre con las ceras que están presentes en las frutas de forma natural, estos agentes de recubrimiento también cumplen funciones parecidas: protegen la fruta frente al medio exterior. Así, reducen la pérdida de agua y la oxidación, protegen el fruto frente a ataques de microorganismos e insectos, ayudan a mantener la integridad de la estructura, protegiendo el fruto frente a rozaduras y otros daños mecánicos, etc. En definitiva, alargan la vida útil de la fruta, reduciendo así las pérdidas y el desperdicio alimentario.
Como estas ceras aportan un aspecto brillante, hacen que las frutas resulten más atractivas. Esto podría parecer secundario, pero lo cierto es que cuando vamos a comprar este alimento, uno de los criterios que más tenemos en cuenta para elegir es precisamente el aspecto. Así que tiene una importancia considerable desde el punto de vista económico.
De hecho, muchas personas piensan que las ceras se aplican sobre la fruta solamente para que resulte más atractiva y el productor consiga vender más. En este sentido, es cierto que hay algunas frutas (por ejemplo, algunas variedades de manzanas), que tienen un brillo muy exagerado para llamar nuestra atención. Pero en la gran mayoría de las frutas, la cantidad de agentes de recubrimiento que se aplica es muy pequeña, de manera que el resultado final es similar al que tenía la fruta originalmente. Es decir, sí tiene un buen aspecto, pero no un brillo deslumbrante. Y es que el principal motivo por el que se aplican los agentes de recubrimiento es el que señalamos anteriormente: proteger la fruta y prolongar así su vida útil.