SALUD

Estas son las bebidas que más dañan tus dientes, según un estudio

Una imagen de personas brindando con varios tipos de bebida.. Getty Images
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Cuando pensamos en alimentos que pueden perjudicar la salud bucodental, lo primero que suele venir a la cabeza son las golosinas o el azúcar. Sin embargo, algunas bebidas también pueden acelerar el desgaste del esmalte, especialmente si se consumen con frecuencia. Y no todas afectan por igual. Un metaanálisis publicado en Oral Health & Preventive Dentistry, revista editada por Quintessence Publishing, pone cifras a este problema. Tras analizar 24 estudios con más de 21.500 participantes, los investigadores concluyeron que quienes consumen bebidas carbonatadas presentan un 98% más de riesgo de sufrir erosión dental que quienes no las toman. Eso sí, los autores también subrayan que el efecto varía en función del tipo de bebida.

Los refrescos, los que más perjudican el esmalte

El principal problema de muchas gaseosas está en su acidez. Cuando entran en contacto con los dientes, crean un entorno que favorece el desgaste progresivo del esmalte, la capa externa que protege las piezas dentales. El odontólogo, periodoncista y prostodoncista Jonathan Richter explicó en declaraciones recogidas por Eating Well que la carbonatación genera ácido carbónico, lo que reduce el pH de la bebida. Aunque esto ocurre también con el agua con gas, aclara que su nivel de acidez suele ser mucho más bajo y que, consumida con moderación, por lo general no provoca una erosión significativa del esmalte.

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En la misma línea se pronunció Nayson Niaraki, ortodoncista y cofundador de Smilebar, quien señaló al citado medio que el agua con gas natural presenta una acidez bastante inferior a la de la mayoría de refrescos, bebidas deportivas o incluso muchos zumos de frutas.

El pH marca la diferencia

La salud del esmalte depende, en buena medida, del equilibrio del pH en la boca. Según explicó Richter, un pH bucal saludable suele situarse entre 6,7 y 7,3. El problema aparece cuando desciende por debajo de 5,5, ya que a partir de ese punto el esmalte comienza a desmineralizarse y se vuelve más vulnerable tanto a la erosión como a la aparición de caries. La saliva actúa como un mecanismo natural de defensa, ayudando a neutralizar los ácidos. Sin embargo, cuando los dientes están expuestos continuamente a bebidas ácidas —por ejemplo, tomando pequeños sorbos durante horas— no disponen del tiempo suficiente para recuperarse.

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Esta conclusión coincide con otra revisión sistemática publicada en 2023 en PLOS ONE, que analizó 19 estudios sobre bebidas carbonatadas. Los investigadores comprobaron que muchos refrescos comerciales presentan un pH inferior al umbral considerado crítico e, incluso, algunas bebidas alcanzan valores cercanos a 2,5 debido a la presencia de ácidos como el carbónico, el cítrico, el fosfórico o el tartárico.

Las bebidas con un mayor riesgo

Aunque todas las bebidas carbonatadas no tienen el mismo impacto, los expertos coinciden en señalar cuáles son las más perjudiciales para la salud dental. En primer lugar se encuentran los refrescos azucarados, ya que combinan dos factores especialmente dañinos: una elevada acidez y un alto contenido en azúcar. El azúcar alimenta a las bacterias presentes en la boca, que producen nuevos ácidos, mientras que la propia bebida ya contribuye a erosionar el esmalte. Las gaseosas sin azúcar eliminan uno de esos factores de riesgo, pero no el otro. Aunque no contienen azúcares añadidos, muchas siguen siendo muy ácidas debido a ingredientes como el ácido fosfórico o el ácido cítrico, por lo que también pueden favorecer el desgaste dental.

Los zumos de frutas tampoco quedan completamente al margen. A pesar de que suelen asociarse con una opción saludable, muchos combinan azúcares naturales con una elevada acidez, especialmente los elaborados a partir de frutas cítricas. De hecho, Niaraki advirtió que incluso las aguas con gas aromatizadas con sabores como limón, lima, naranja o pomelo pueden presentar una acidez superior a la versión natural. Por ello, recomienda revisar la lista de ingredientes para comprobar si incorporan ácidos añadidos que reduzcan aún más el pH.

Cómo proteger el esmalte

Los especialistas coinciden en que no siempre es necesario eliminar estas bebidas de la dieta, sino aprender a consumirlas de la forma adecuada. Entre las principales recomendaciones figuran beberlas durante las comidas, evitar tomarlas a pequeños sorbos durante largos periodos de tiempo y enjuagarse la boca con agua después para ayudar a recuperar un pH más neutro. De hecho, el metaanálisis publicado en Oral Health & Preventive Dentistry señala que prolongar el contacto de la bebida con los dientes favorece el desgaste del esmalte.

Además, los expertos aconsejan esperar un tiempo antes de cepillarse los dientes tras consumir una bebida muy ácida, ya que hacerlo inmediatamente puede contribuir a erosionar un esmalte que en ese momento se encuentra más debilitado. Cuando sea posible, utilizar una pajita también puede ayudar a reducir el contacto directo del líquido con la superficie dental.

En cualquier caso, mantener una correcta higiene bucodental continúa siendo la mejor herramienta de prevención. Cepillarse los dientes dos veces al día con pasta fluorada, limpiar los espacios interdentales y acudir periódicamente al dentista siguen siendo las medidas más eficaces para proteger el esmalte a largo plazo. En ese contexto, el agua con gas natural puede formar parte de la dieta habitual, siempre que se consuma con moderación y sin ingredientes que aumenten su acidez.