TENDENCIAS GASTRO

¿De verdad comemos más gildas o es un boom vacío? Aquí los datos

Gildas.. telecinco.es
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Hace apenas unos años era difícil encontrar una gilda fuera del País Vasco o Navarra. Este sencillo pintxo, elaborado tradicionalmente con aceituna, anchoa y piparra ensartadas en un palillo, formaba parte del aperitivo habitual en las barras del norte de España, pero era mucho menos frecuente en el resto del país. Hoy el panorama es muy distinto. Cada vez aparece en más bares, restaurantes e incluso locales de ocio nocturno. También ha dado el salto a los supermercados, donde ya se vende lista para consumir. Pero ¿se trata solo de una moda pasajera o realmente se están consumiendo más que nunca?

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Los números confirman el fenómeno

Las cifras apuntan a que el auge de la gilda va mucho más allá de una tendencia en redes sociales. Según datos de Circana España, las ventas en volumen aumentaron un 114% durante el último año mientras que su facturación creció un 143,5%, superando los 26,4 millones de euros. Una evolución que refleja el creciente interés de los consumidores por aperitivos de calidad, listos para consumir y elaborados con ingredientes de origen.

Es decir, no solo se venden muchas más gildas que hace un año, sino que además los consumidores están gastando más dinero en este producto, hasta convertirlo en un mercado que ya mueve más de 26 millones de euros.

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Del bar de toda la vida al supermercado

El crecimiento tampoco ha pasado desapercibido para la industria alimentaria. Una de las últimas empresas en sumarse a esta tendencia ha sido Consorcio, conocida especialmente por sus conservas y anchoas, que ha anunciado el lanzamiento de su propia gama de gildas para su comercialización en tiendas. No es la única. Mercadona también incorporó hace tiempo este aperitivo bajo su marca Hacendado, un producto que en muchos establecimientos suele agotarse con rapidez debido a su elevada demanda.

Este salto a los lineales refleja cómo la gilda ha dejado de ser un producto asociado exclusivamente al aperitivo en un bar para convertirse en una opción de consumo habitual también en casa.

Un clásico que vive una segunda juventud

Aunque para muchos parezca una novedad, la gilda lleva décadas formando parte de la gastronomía española. Su origen se remonta a San Sebastián y, con el paso de los años, terminó convirtiéndose en uno de los pintxos más representativos del norte del país.

Lo que sí ha cambiado es su alcance. Hoy resulta habitual encontrar versiones tradicionales junto a otras mucho más creativas, con ingredientes como boquerón, queso, pulpo o diferentes encurtidos, una evolución que ha contribuido a acercar este aperitivo a nuevos consumidores. La presencia de la gilda también se ha multiplicado en cartas de restaurantes contemporáneos y barras especializadas, donde suele ocupar un lugar destacado como propuesta para compartir antes de la comida.

Un récord a la gilda más grande del mundo

El interés por este pintxo ha llegado incluso a eventos gastronómicos. Uno de los ejemplos más llamativos ha tenido lugar en Jerez de la Frontera, donde el centro comercial Área Sur elaboró este mes de julio la gilda más grande del mundo. La pieza, de cinco metros de longitud, elaborada dentro de la programación de Gastrolé, ya cuenta con la certificación oficial de World Official Records. Y esto puede parecer una anécdota, pero refleja hasta qué punto este aperitivo ha ganado protagonismo en los últimos años.

Así que, a la pregunta de si estamos ante una moda pasajera o un fenómeno real, los datos parecen ofrecer una respuesta clara. La gilda ya no es solo un clásico de las barras del norte: se ha convertido en un producto cada vez más demandado y en un negocio que supera los 26 millones de euros, con un crecimiento que pocas categorías alimentarias pueden igualar en tan poco tiempo.