Alimentación

Bares y restaurantes en vacaciones: ¿en qué puedes fijarte para saber si son de fiar?

Bar de pueblo. Getty Images
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Desde que tenemos teléfonos con acceso a internet, viajar resulta algo más sencillo. Ya no vamos tan a ciegas cuando vamos de camino o estamos en destino, como pasaba antes. Ahora podemos planificar itinerarios, reservar hoteles, buscar bares y restaurantes… Incluso podemos consultar las reseñas y comentarios de casi cualquier establecimiento. 

Pero eso no siempre funciona. Por ejemplo, puede haber reseñas poco fiables, bares y restaurantes que ni siquiera aparecen en internet, zonas en las que no podemos consultar el móvil por falta de cobertura… Así que, una cosa es la teoría y otra, la práctica. Por eso conviene tener presentes algunas claves que pueden ayudarnos a saber si un bar o un restaurante cumple con las normas de higiene y seguridad alimentaria y, en definitiva, si se trata de un establecimiento fiable en estos aspectos. 

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A qué prestar atención al entrar en un bar o restaurante

Cuando entramos en un establecimiento de hostelería, la primera impresión ya puede darnos varias pistas para formarnos una idea de la forma en que se trabaja. Podemos fijarnos, por ejemplo, en los siguientes aspectos.

  • La limpieza general: Por ejemplo, podemos fijarnos en los cristales, el suelo, la barra, las mesas, las cartas… Si las mesas o las cartas están pegajosas y el suelo sucio, suele ser señal de que no se limpia adecuadamente, y de que puede que la limpieza no se realice con la frecuencia necesaria, que no se empleen los procedimientos adecuados… o todas estas cosas a la vez. Por ejemplo, hay establecimientos donde se utilizan bayetas sucias, así que, en lugar de limpiar, lo que hacen es diseminar la suciedad.
  • El olor: Una señal que muchas personas toman como pista para desconfiar de un establecimiento es el famoso olor “a fritanga”. Puede ser un síntoma de que se reutiliza el aceite más de lo debido (y de que el local no cuenta con un sistema eficaz de extracción de humos). Esto es cada vez menos frecuente porque la legislación establece límites para la reutilización del aceite y se realizan controles para comprobar que se cumplen.
  • El orden del establecimiento: El orden también es fundamental porque da una pista importante sobre la forma de trabajar. Por ejemplo, hay establecimientos donde la vajilla sucia se acumula sobre la barra o sobre las mesas durante horas. O locales donde ciertos productos se almacenan en lugares indebidos, con productos de limpieza junto a productos de alimentación, envases de alimentos en contacto directo con el suelo… 
  • La presentación de los pinchos: Otro aspecto importante es la forma en que se presentan las tapas y los pinchos que se colocan en la barra. Deberían estar cubiertos, para protegerlos de posibles contaminaciones (por ejemplo, insectos, gotas de saliva de los clientes, cabellos, etc.), también deberían estar a una temperatura adecuada. Eso significa que deberían permanecer fríos (por debajo de 5ºC), o bien, calientes (por encima de 65ºC), ya que de ese modo se dificulta el desarrollo de microorganismos que podrían estropear los alimentos o enfermarnos. 
  • El personal: El aspecto del personal que manipula los alimentos (camareros, cocineros, etc.) es otra de las claves para saber cómo se trabaja en el establecimiento. Deben seguir ciertas normas de higiene: llevar ropa limpia, uñas cortas y limpias, pelo recogido (y tapado, si se trabaja en cocina), no llevar joyas, etc. El personal que manipula alimentos debe evitar ciertas prácticas, como mascar chicle, estornudar o hablar directamente sobre la comida… Además, debe lavarse las manos con frecuencia y, por supuesto, después de ir al baño.
  • El estado de los aseos: Aunque pueda parecer trivial, el estado de los aseos es quizá la pista más esclarecedora para hacernos una idea de cómo se trabaja en el establecimiento. Sobre todo, porque suele ser un buen reflejo del estado de la cocina y la forma de trabajar: si se limpia con frecuencia o no, si se mantiene un orden, si se cumplen las normas de higiene, etc. Así que, si están limpios, en buen estado y disponen de jabón, papel, etc., lo más probable es que el establecimiento sea fiable. 

Todos tienen que cumplir unas normas

Hay que aclarar que todos los establecimientos en los que se manipulan alimentos, como bares y restaurantes, deben cumplir una serie de normas relacionadas con la higiene y la seguridad alimentaria. Por ejemplo: disponer de un programa de limpieza y desinfección; almacenar los alimentos adecuadamente; mantener los productos de limpieza en lugares específicos, alejados de los alimentos; contar con personal que tenga formación en la manipulación de alimentos, etc. 

El principal responsable de que se cumplan esas normas es el gerente del establecimiento. La administración realiza inspecciones sanitarias para velar por ese cumplimiento. En caso de que haya incumplimientos, se toman medidas pertinentes que contemplan desde la imposición de sanciones hasta el cierre del establecimiento. 

En términos generales, los niveles de higiene y seguridad alimentaria en la hostelería son hoy mucho mejores que hace unas décadas y los controles sanitarios contribuyen a mantenerlos. Aun así, ningún sistema es infalible. Por eso merece la pena prestar atención a pequeños detalles que, aunque por sí solos no demuestran nada, pueden ayudarnos a identificar establecimientos donde las cosas se hacen bien... o donde quizá convenga buscar otra opción.

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