Estado de salud

A Claudia Martínez le realizaron la maniobra de Kristeller en el parto, desaconsejada por la OMS y el Ministerio de Sanidad

Claudia Martínez
Claudia Martínez, de 'La isla de las tentaciones' y 'Supervivientes'. INSTAGRAM
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El relato sobre el nacimiento de la hija de Claudia Martínez ha reabierto inevitablemente el debate sobre los protocolos obstétricos en los hospitales. La que fuera participante de 'La isla de las tentaciones' y concursante de 'Supervivientes' ha explicado abiertamente que el equipo sanitario ejerció presión sobre su fondo uterino durante el expulsivo, un procedimiento médico llamado maniobra de Kristeller que, pese a seguir viéndose en las salas de parto (y realizarse en uno de cada cuatro partos vaginales, lo que supone alrededor del 25% de nacimientos), está desaconsejado por las autoridades de la salud.

Su testimonio y la reacción de sus seguidores

A través de su canal en YouTube, en un vídeo que ha dedicado a preguntas y respuestas sobre el parto de su hija Valentina, la influencer ha relatado cómo vivió el momento del expulsivo: "Me dijeron que no salía y que íbamos a hacer varias cosas, entre ellas que el matrón me empujara el abdomen hacia abajo". La catalana ha admitido haber aceptado la maniobra pensando que simplemente la estaban "ayudando a que saliera más", sin saber exactamente lo que implicaba la técnica.

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Ha sido tras la publicación del vídeo cuando la pareja de Mario González ha tomado conciencia de la trascendencia de lo ocurrido. A través de sus historias de Instagram, la que fuera también tronista de 'MyHyV' ha compartido una captura con los comentarios de sus seguidores, advirtiéndole de que se trataba de la maniobra de Kristeller, desaconsejada por la OMS: "Estoy leyendo los comentarios de YouTube y no sabía que la maniobra que me hicieron era tan grave. Lo vi como una anécdota y ya. Menos mal que no le hicieron daño a ella. Para la próxima (si hubiera), ya lo sé".

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En qué consiste la maniobra de Kristeller

Desarrollada en el siglo XIX por el ginecólogo alemán Samuel Kristeller, esta maniobra consiste en ejercer presión manual o con los antebrazos sobre el fondo del útero coincidiendo con el momento de la contracción. Su objetivo teórico ha sido tradicionalmente ayudar a descender al feto cuando la fase final del parto se prolonga o cuando la madre experimenta un agotamiento que dificulta el pujo.

La posición de los organismos de salud y las guías clínicas

Pese a que la técnica se utilizaba de forma habitual en el pasado, la evidencia científica acumulada en los últimos años ha llevado a las principales autoridades sanitarias a desaconsejar o contraindicar su aplicación:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS): En sus recomendaciones oficiales para una experiencia de parto positiva desaconseja de manera explícita la aplicación de presión en el fondo uterino para facilitar el expulsivo. La entidad señala la falta de pruebas sobre sus beneficios y la ausencia de evidencia de que acorte el proceso con seguridad.
  • Ministerio de Sanidad: A través de la Estrategia de Atención al Parto Normal, indica que "no se recomienda" la maniobra de Kristeller y aconseja prescindir de su uso en la atención al parto en las maternidades españolas.
  • Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO): En sus documentos de consenso y guías de práctica clínica, la SEGO considera esta técnica desfasada y desaconseja su realización, instando a emplear en su lugar alternativas monitorizadas y respaldadas por protocolos médicos actualizados si la situación clínica lo requiere.

Riesgos asociados con la maniobra

La literatura científica advierte de que la aplicación de fuerza sobre la cavidad abdominal durante el parto puede asociarse a diversas complicaciones físicas, tanto para la gestante como para el recién nacido.

Complicaciones en la madre:

  • Desgarros en el perineo, vagina o cuello uterino de mayor grado (III y IV).Traumatismos o hematomas en la zona abdominal y muscular.
  • Riesgo incrementado de dolor e incontinencia perineal tras el parto.
  • En casos excepcionales, complicaciones graves como rotura de órganos o del propio útero.

Complicaciones en el recién nacido:

  • Traumatismos o fracturas óseas (como la fractura de clavícula).
  • Lesiones en el plexo braquial debido a la tracción de los hombros.
  • Cefalohematomas o hematomas subcutáneos tras la compresión.
  • Episodios de distrés o sufrimiento fetal si la presión interrumpe temporalmente el flujo de oxígeno.

Normalización de protocolos y alternativas

Casos como el expuesto por Claudia Martínez reflejan una realidad aún presente en las salas de parto, tal y como indican desde El parto es nuestro, una asociación "sin ánimo de lucro y feminista, que pretende mejorar las condiciones de atención a madres e hijos durante el embarazo, parto y posparto en España". Desde la entidad apuntan a que la maniobra de Kristeller se continúa "usando con frecuencia en los hospitales españoles con el fin de acelerar la fase del expulsivo del parto". Lo que ya sería "motivo suficiente para alarmarnos, pues se trata de una maniobra contraindicada por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y ha sido prohibida en países como el Reino Unido".

Para ellos es una cuestión de "gravedad", por lo que en 2013 pusieron en marcha la campaña Stop Kristeller, recopilando testimonios de madres y profesionales sanitarios. Entre los relatos recogidos, figura el de Laura, "residente de matrona en un hospital muy grande" de su ciudad, que explicaba que lo ve "a diario como si fuera algo normal". La primera vez que lo presenció no se lo podía creer, pensaba que se trataba de una "maniobra prohibida", hasta que descubrió que lo realizan "sin valorar ni siquiera si se trata de situaciones extremas".

Es más, en mujeres con "dilatación completa", cuenta que se le ha ordenado que "terminase cuanto antes" y que se realizase "un Kristeller" que deriva en un "estallido vaginal y desgarro de cuarto grado". Por eso, el testimonio de la que fuera participante de 'La isla de las tentaciones' y 'Supervivientes' se suma a este debate sobre la necesidad de garantizar el consentimiento informado en los paritorios, promover el parto respetado y asegurar que todas las intervenciones médicas se ajusten a la evidencia científica y a las recomendaciones de los organismos oficiales de salud.