Pastrami de Wagyu, 'cecina italiana' y otros embutidos delicatessen poco conocidos que debes probar
Más allá del chorizo o el salchichón existe todo un mundo de carnes curadas, ahumadas y especiadas que merece un hueco en cualquier tabla de aperitivos
Extra: Embutidos raros, hay vida más allá del chorizo
Hay vida más allá del jamón, el chorizo y el salchichón. La charcutería esconde un enorme catálogo de productos que, aunque llevan años formando parte de la gastronomía de otros países o de determinadas regiones españolas, todavía resultan poco habituales en nuestras mesas. Algunos son grandes desconocidos y otros empiezan a hacerse un hueco gracias a las tiendas gourmet y a la restauración.
Y, de hecho, el último en llamar la atención llega, además, con un reconocimiento internacional bajo el brazo. Se trata de un pastrami de Wagyu elaborado en España que acaba de conseguir tres estrellas en los Great Taste Awards 2026, la máxima distinción de estos premios británicos. Aunque la realidad es que no es la única pieza que merece ser descubierta.
Pastrami de Wagyu, la versión más sofisticada
El pastrami tradicional tiene sus raíces en las comunidades judías de Europa del Este y terminó convirtiéndose en uno de los grandes iconos gastronómicos de Nueva York. Se prepara a partir de una pieza de vacuno que se cura, se especia y posteriormente se cocina y ahúma, dando como resultado una carne tierna, aromática y con una característica corteza de especias. Ahora, una empresa de Astorga ha llevado esta elaboración a otro terreno utilizando carne de Wagyu.
El Pastrami de Wagyu de Cecinas Pablo parte de brisket, la parte del pecho del animal, que se cura y se cubre de especias antes de cocinarse lentamente y ahumarse con leña de encina y roble. Y el resultado acaba de recibir tres estrellas Great Taste, una categoría que los propios organizadores reservan a los productos considerados excepcionales y que obtiene una pequeña parte de los alimentos presentados al certamen. Además, según la empresa, es el primer pastrami que alcanza esta máxima puntuación en la historia de los premios. No es el primer reconocimiento para Cecinas Pablo: su cecina ya consiguió las tres estrellas en 2019 y sus chips de cecina lograron dos en 2025.
Bresaola, la prima italiana de la cecina
Si la cecina es uno de los grandes tesoros de la charcutería española, Italia tiene su propia versión. Se llama bresaola y se elabora con carne de vacuno, normalmente de las patas traseras, que se sala y se cura hasta conseguir unas lonchas finas, de color rojo intenso y textura firme. Una de sus variedades más conocidas es la Bresaola della Valtellina, procedente de Lombardía. A diferencia de muchas cecinas españolas, no suele ahumarse, por lo que su sabor resulta más delicado. Se puede comer sola, aunque una de las formas más habituales de servirla es acompañada de rúcula, aceite de oliva, limón y queso.
Coppa, un embutido italiano que merece más atención
Otro nombre que puede sonar extraño en una charcutería española es el de coppa o capocollo. Se obtiene principalmente de la zona del cuello y el hombro del cerdo, que se sala, se especia y se deja curar durante meses. Su principal característica es el equilibrio entre carne y grasa. Al cortarse muy fina, esta última aporta una textura especialmente untuosa. En Italia forma parte habitual de las tablas de salumi y de diferentes aperitivos, aunque fuera de sus fronteras continúa siendo mucho menos conocida que el salami o la mortadela.
'Nduja, para quienes buscan algo más potente
Aquí el nombre vuelve a engañar. La 'nduja no se presenta como las típicas piezas que se cortan en lonchas, sino como una pasta cárnica muy untuosa y picante. Procede de Calabria y se elabora con carne y grasa de cerdo, además de abundante pimiento y guindilla. Su textura permite untarla directamente sobre pan, aunque también se utiliza para dar fuerza a pizzas, pastas, guisos y otros platos. Es, de alguna manera, una pariente italiana y mucho más picante de la sobrasada.
Chosco, botillo y otras joyas que tenemos más cerca
Pero lo cierto es que tampoco hace falta salir de España para encontrar productos que se alejan de la charcutería más habitual. El chosco de Tineo, típico de Asturias, es un embutido elaborado principalmente con lengua y cabecera de lomo de cerdo, condimentado con pimentón, ajo y sal. También está el botillo del Bierzo, una preparación de cerdo embutida que suele cocinarse antes de llegar a la mesa, o el farinato salmantino, elaborado tradicionalmente con manteca de cerdo, pan, harina y especias como el pimentón.