Alimentación

¿Te gusta el ajo pero a veces es demasiado fuerte? El truco de Jordi Cruz

Imagen de varias cabezas de ajos.. Matheus Bertelli / Pexels
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Hay quien no puede cocinar sin ajo y quien lo evita porque le resulta demasiado intenso. Lo cierto es que este ingrediente es uno de los grandes imprescindibles de la cocina mediterránea, pero su potente sabor hace que muchas personas reduzcan la cantidad o incluso prescindan de él en algunas recetas.

Sin embargo, existe una forma de conseguir que conserve todo su aroma, pero con un resultado mucho más suave y delicado. Así lo ha explicado el chef y jurado de MasterChef Jordi Cruz en un vídeo compartido en sus redes sociales, donde muestra paso a paso cómo asar una cabeza de ajos para convertirla en una especie de crema llena de matices. "¿Te gustan los ajos, te gusta el olorcito y saborcito que tienen los ajos recién asados? ¿Quieres tener todo el sabor, pero que sea dulce, suave, delicado? Pues te enseño a asarlos para hacer un montón de recetas con ellos", comienza explicando el cocinero.

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Por qué el ajo se vuelve tan intenso

Antes de ponerse manos a la obra, Jordi Cruz explica qué ocurre cuando cortamos o picamos un ajo. "Mirad, en este caso es ajo morado. ¿Qué pasa con el ajo? Cuanto más lo picamos, es de la familia de las aliláceas y contiene una sustancia que se llama alicina. Cuanto más picamos, más se libera y más nos da ese sabor fuerte, ese picante que es un poco salvaje en el ajo", explica.

Precisamente por eso, el chef propone cambiar la forma de cocinarlo para transformar ese carácter intenso en un sabor mucho más redondo: "¿Queremos domarlo? ¿Queremos un sabor potente pero dulce a la vez? Aprovecharemos todo el azúcar que contiene el ajo y lo vamos a asar lentamente para poder transformarlo y que esté bien presente".

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El paso a paso para conseguir un ajo cremoso

La técnica que propone es sencilla y apenas requiere unos minutos de preparación. Lo primero es cortar ligeramente la parte superior de la cabeza de ajos, solo lo suficiente para que queden al descubierto los dientes. Después, coloca sobre la superficie un pequeño dado de mantequilla, añade una pizca de sal y lleva la cabeza al horno, previamente precalentado a 160ºC.

"¿Cómo lo vamos a asar? Mirad, cogemos la cabeza de ajos y cortaremos la parte superior, sin perder carne, solo lo suficiente para ver el interior y colocaremos encima un taquito de mantequilla. De aquí a la fuente, echamos un poquito de sal y nos iremos al horno, precalentado a 160 grados, durante 30 minutos”, cuenta Cruz.

Pasada esa primera media hora, llega el momento de darles la vuelta para que la cocción continúe de manera uniforme. "¿Qué haremos ahora? Damos la vuelta a las cabezas de ajo y lo dejaremos entre 30 y 40 minutos a la misma temperatura. El ajo va a absorber la mantequilla para dentro y se va a ir cocinando lento, compotando, generando un ajo que será una crema al terminar la cocción", indica. Una vez templen un poco, solo hay que presionar la cabeza para que los dientes salgan prácticamente solos: "Cogemos la cabeza de ajos, y la apretaremos. Esos ajitos que caen son una compota de ajos que es una fantasía. Cremosos, tiernecitos…"

Tres ideas para aprovecharlos

Más allá de comerlos tal cual, Jordi Cruz propone varias formas de sacar partido a estos ajos asados. Una de ellas consiste en preparar una mayonesa diferente: "Los llevaremos a un robot triturador, trituraremos bien y haremos una mayonesa con ellos, con una cabecita entera de ajos, un huevo, aceite suave y sal".

También pueden convertirse en la base de una sopa de ajo mucho más suave. "Con un litro de caldo y ajitos triturados hacemos como una cremita suave de ajo y hacemos una sopa con una pasta rica”, explica.

Y para quienes buscan la opción más sencilla, el chef propone una crema perfecta para acompañar cualquier aperitivo: "O más sencillo aún: sacamos toda la carne de los ajos, un poco de consomé, trituramos y hacemos una crema suave de ajos que para untar encima de un pan tostado es una fantasía". El cocinero concluye recordando que las posibilidades son casi infinitas y que merece la pena dedicar algo de tiempo a esta elaboración: "Se pueden hacer un montón de cosas y no os imagináis como huele de rico".