La forma más sencilla y eficaz para dejar limpias las juntas de los azulejos de tu cocina
Debido a que su material suele ser poroso, es fácil que en las juntas de los azulejos de la cocina se acumulen manchas y suciedad que provienen de los cocinados
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La cocina es una de las estancias del hogar en la que más tiempo se pasa, especialmente si eres amante de la gastronomía y te gusta innovar con tus recetas. Sin embargo, cocinar suele ser un proceso sucio, por muy poco o muy básica que sea la receta, siempre hay que pasar alguna bayeta por la encimera o barrer el suelo, así que en todo momento hay que estar atento para mantener limpia una zona tan importante de la casa, donde se cocina lo que luego se va a comer y donde se conservan los alimentos. No obstante, hay zonas que pueden darte más de un quebradero de cabeza.
Lo más probable es que la pared de tu cocina esté cubierta por azulejos, un material mucho más sencillo de limpiar que la pintura normal ante los restos de comida o las salpicaduras de tus cocinados, que pueden salir fácilmente con una bayeta. Sin embargo, las juntas de los azulejos y de tu encimera pueden convertirse en un problema si no sabes cómo limpiarlas bien.
Acumulan manchas y suciedad
Esas líneas que separan las baldosas o la encimera de los azulejos en ocasiones pueden acumular suciedad, manchas o grasa, marcas que quedan ahí y que por mucho que frotes o añadas producto de limpieza no terminan de salir. ¿Por qué ocurre esto? En general porque esas líneas están hechas de un material poroso que absorbe de manera sencilla y rápida la suciedad y los restos de comida o de salsa que salpica sobre ellas.
Por eso mismo es muy complicado mantener las juntas siempre limpias e impecables, especialmente si se pasa mucho tiempo entre fogones, siendo prácticamente inevitable que la suciedad se incruste en esas zonas, aunque eliminarla no es imposible, solo hay que saber bien qué productos utilizar.
Cómo dejarlas impecables
Entre los trucos más sencillos y eficaces para que tus juntas queden blancas o transparentes y como nuevas está uno barato que no te llevará demasiado esfuerzo, solo reunir los tres ingredientes que necesitas y tenerlos siempre a mano para que las juntas siempre luzcan limpias y sin manchurrón alguno.
Para ello necesitas agua caliente, vinagre blanco y bicarbonato de sodio, el trío perfecto para acabar con esas manchas, además de un cepillo de dientes o uno de cerdas, que te ayudará y será más eficaz que un trapo. Lo primero es añadir dos o tres cucharadas de bicarbonato en un bol pequeño y añadir un poco de agua caliente. Mezcla bien hasta conseguir una especie de pasta espesa.
Ayudado del cepillo que tengas, reparte la masa por las juntas, especialmente por donde se encuentran las manchas y seguidamente pulveriza con el vinagre blanco por esas zonas, dejando actuar alrededor de diez minutos. Pasado el tiempo, frota con el cepillo para retirar la suciedad y cuando acabes retira el producto con una bayeta humedecida en agua caliente. No obstante, ten a mano un paño seco para secar bien todas esas zonas y evitar que se acumule de nuevo la humedad que pueda favorecer la aparición de moho.