DISEÑO

Vanguardista y minimalista: la cocina diseñada por Jesús Vázquez y su marido Antonio Cortés

Jesús Vázquez. Telecinco.es
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A las afueras de Madrid, lejos del ritmo frenético del centro y envuelto en una calma casi terapéutica, se encuentra el chalet de Jesús Vázquez. Ubicado en Majadahonda, este hogar no es solo una vivienda, sino un auténtico santuario donde el presentador encuentra equilibrio entre su intensa vida profesional y su faceta más íntima. Comparte este espacio con su marido, Roberto Cortés, con quien ha construido no solo una vida en común, sino también un universo estético muy definido.

La casa cuenta con una extensión de 500 metros cuadrados, de los cuales 343 están construidos, y se abre al exterior a través de un cuidado jardín con piscina que invita a disfrutar del buen tiempo madrileño. Cada rincón respira serenidad, orden y una elegancia sin artificios, algo que se percibe especialmente en los pequeños fragmentos que el presentador comparte en sus redes sociales. Entre ellos, destaca una estancia que se ha convertido en protagonista absoluta, su cocina.

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Lejos de ser un espacio meramente funcional, la cocina de Jesús Vázquez refleja una forma de entender la vida, práctica, estética y profundamente contemporánea. Es un lugar donde el diseño no está reñido con la comodidad, y donde cada elemento parece haber sido elegido con intención. Aquí, la vanguardia convive con el minimalismo, dando lugar a un espacio que no solo se mira, sino que se vive.

Una cocina vanguardista en tonos grises

Si hay un hilo conductor en la vivienda de Jesús y Roberto, ese es sin duda el gusto por lo moderno. En la cocina, este lenguaje visual se traduce en una paleta cromática dominada por los tonos grises. No se trata de un gris plano ni monótono, sino de una combinación de matices que aportan profundidad y equilibrio. Los azulejos que cubren las paredes presentan un gris más oscuro, creando contraste con la encimera, realizada en piedra en un tono más claro y suave. Este juego de colores no solo es estético, sino que también contribuye a la sensación de orden y limpieza visual.

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Los muebles, por su parte, se sitúan en una gama ligeramente más clara, lo que permite que la luz fluya con naturalidad y el espacio gane amplitud. En las imágenes compartidas por el presentador, se aprecia cómo cada elemento ha sido cuidadosamente seleccionado. La encimera de piedra, de acabado impecable, se convierte en uno de los grandes protagonistas, no solo por su belleza, sino también por su funcionalidad.

Cuando menos es más (de verdad)

En un momento en el que muchas cocinas parecen diseñadas únicamente para ser fotografiadas, la de Jesús Vázquez apuesta por algo mucho más valioso, la autenticidad. Se trata de un espacio grande, funcional y pensado para ser vivido, no solo admirado. La decoración sigue una línea clara, minimalismo elegante. No hay excesos, ni elementos superfluos. Cada objeto tiene su lugar y su función.

Uno de los aspectos más interesantes es el aprovechamiento de las paredes como espacio de almacenaje. En lugar de recargar la cocina con muebles altos, se han incorporado soluciones más ligeras, como una estantería de cristal donde se exponen vasos y piezas de uso cotidiano. Este detalle no solo es práctico, sino que también añade un toque decorativo sutil y sofisticado.

A esto se suma una barra de aluminio con ganchos metálicos, perfecta para colgar utensilios de cocina. Esta solución, además de funcional, aporta un aire profesional que recuerda a las cocinas de restaurante, reforzando la idea de que este espacio está pensado para cocinar de verdad. Los pequeños detalles también cuentan. Una balda de cristal se utiliza para colocar jarrones decorativos, aportando un toque de vida sin romper la armonía visual. Todo está medido, pensado y equilibrado.

Y luego está uno de los elementos más llamativos, una cafetera de bar. Este detalle no solo habla del gusto por el buen café, sino también de una forma de entender la cocina como un lugar de disfrute. No es solo un espacio para preparar comidas, sino también para detenerse, conversar y disfrutar de pequeños placeres cotidianos.

Una cocina que transmite calma

Si hay algo que define esta cocina por encima de todo, es el orden. No se trata de una cuestión estética, sino casi filosófica. En un mundo lleno de estímulos y ruido, entrar en un espacio así es casi una experiencia sensorial. Aquí no hay objetos fuera de lugar, ni superficies saturadas. Todo está recogido, organizado y pensado para facilitar el día a día. Este enfoque minimalista no solo mejora la funcionalidad, sino que también tiene un impacto directo en el bienestar.