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Cómo hacer ghee casero de forma sencilla: el truco de Jordi Cruz

El ghee casero es fácil de preparar. Getty Images
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Desde hace años hemos empezado a comer e integrar en nuestra dieta platos e ingredientes propios de otras culturas y países que la globalización nos ha permitido conocer, probar y conseguir cerca de casa prácticamente sin problema. Entre esos productos está el ghee, una especie de mantequilla clarificada que tiene su origen en la gastronomía india y paquistaní que desde hace tiempo se ha empezado a popularizar en países occidentales, como España.

En sus orígenes, esta mantequilla se obtenía de leche de búfalo, aunque actualmente se hace popularmente con mantequilla de leche de vaca y, pese a que puede parecer algo tedioso hacerla en casa, lo cierto es que no es tan complicado. Por eso mismo el chef Jordi Cruz ha mostrado en sus redes sociales cómo prepararla sin problema.

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Lo que el chef de ABaC llama “oro líquido de la cocina” lo define como una mantequilla clarificada “de origen ayurvédico, una grasa pura, dorada y aromática”. Entre sus beneficios y también propiedades, el cocinero destaca que aguanta mucho el calor, por lo que es perfecto para cocinar sin que se queme, además de ofrecer un sabor profundo que aporta notas tostadas y diferentes vitaminas, como la A, la D o la K.

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Para demostrar que se puede hacer casero de forma sencilla, Jordi Cruz explica paso a paso cómo se prepara sin mayor complicación, teniéndolo así listo para utilizarlo cuando lo necesites.

Cómo hacer ghee casero

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Ingredientes

  • Mantequilla de vaca

Elaboración

  1. El paso a paso

    Coloca mantequilla sin sal en una olla a fuego muy bajo o calienta al microondas con golpes de calor de un minuto para que se vaya fundiendo sin calentarla.

    Una vez listo, tapa el tarro y déjalo en la nevera bocabajo hasta que enfríe.

    Abre el bote y retira el suero blanco que habrá en la superficie. Coloca la parte grasa de nuevo a un cazo a fuego medio-bajo y calienta hasta los 180 grados, cuando esté transparente y dorado, retira del fuego.

    Cuela con una gasa o filtro fino (mejor no usar un colador) para separar las impurezas.

    Guarda en un frasco limpio. No necesita refrigeración si está bien filtrado.