El truco de Samantha Vallejo-Nágera para que el gazpacho te quede suavísimo: "Como una auténtica crema"
Entrevistamos a la chef para conocer los secretos del gazpacho que hace y que vuelve locos a sus amigos y familia
El bocadillo fácil, pero no para todos los gustos, que adora Samantha Vallejo-Nágera: "Te mueres de lo rico que está"
El gazpacho no es solo una de las recetas tradicionales más populares de la gastronomía veraniega de nuestro país. Es ligero, fresquito, se puede combinar con prácticamente cualquier menú y es 100% apetecible. Además, es una bebida que aporta muchos beneficios al organismo al ser rica en vitaminas y antioxidantes (por su gran cantidad de tomate), también favorece la hidratación (agua y verduras), con un alto contenido en fibra y bajo en calorías.
Y aunque cada vez nos encontramos con más recetas que juegan con el clásico gazpacho andaluz, de remolacha, sandía, melón, cerezas, fresas... Siempre están los que se mantienen fieles a lo de siempre y una de ellas es Samantha Vallejo-Nágera. En una entrevista concedida a Gastro, la chef ha confesado que en verano siempre tiene gazpacho siempre en la nevera. ¿Por qué? "Mi menú favorito en verano es gazpacho, filete empanado con patatas y, de postre, melón; eso es el verano para mí", nos cuenta con una gran sonrisa.
En sus recuerdos de la infancia no está el gazpacho, pero pronto esta receta llegó a su vida y no ha dejado de hacerla. "Aprendí a hacer gazpacho en Horcher porque en mi casa, como mi madre es francesa, tampoco se hacía mucho gazpacho cuando era niña", rememora. Es el restaurante madrileño en el que Samantha dio sus primeros pasos en la gastronomía y donde encontró su verdadera pasión; después llegarían una temporada en Londres, la escuela de cocina de Paul Bocuse, otra estancia en Nueva York para especializarse junto a Antony Todd en organización y decoración de eventos...
Un truco y una variante
Uno de sus trucos es licuarlo siempre mucho. "Hay que dejarlo en la batidora al menos 10 minutos para que sea una auténtica crema. Importante, echar el aceite antes para emulsionar y el punto de sal y vinagre es imprescindible", asegura.
"No me gusta que el gazpacho esté espeso, lo paso muchas veces por la licuadora para que esté muy ligero. Lo pongo muy frío en la nevera y que tenga un poco de hielo. He sido muy gazpachera, durante mucho tiempo en Ibiza hacía cubos de gazpacho, lo metía en botellas y los repartía entre mis amigos. En Nueva York también, siempre que viajo a un sitio de calor, si es invierno en España, lo primero que hago es hacer un buen gazpacho, me gusta el tradicional".
Un giro dulce para el de gazpacho de siempre: "Me dijeron que en lugar de pimiento verde le pusiera más rojo y me encantó porque le da un toque más dulce. Le pongo muy poquito ajo y muy poca cebolla, casi es todo pimiento rojo con tomate y está superrico así, es muy apetecible".
El gazpacho clásico de Samantha
Ingredientes
- 2 kg de tomates (unos 10)
- 1/2 pepino
- 1/2 pimiento rojo
- 1/2 pimiento verde
- 1/2 cebolla pequeña
- 1 diente de ajo
- 1 vasito de aceite de oliva
- 2 cucharadas soperas de vinagre
- Sal (al gusto)
El paso a paso es tan sencillo como licuarlo todo y varias veces. Servirlo muy frío es fundamental, incluso poniendo hielos en tu vaso en una jarra.
Historia del gazpacho
Durante décadas, el gazpacho fue considerado una comida de jornaleros y agricultores. Aunque parte de la base de la receta se remonta a la época romana, la llegada del tomate a la Península Ibérica (gracias al descubrimiento de América) cambió por completo esta sopa humilde, dotándola de color, sabor e identidad, especialmente en el sur de España.
Con el tiempo, el gazpacho pasó de las casas rurales a los restaurantes del más alto nivel, que no dejan de servirlo con su receta más tradicional, pero que también han innovado de una y mil maneras con ella. Es así como el gazpacho ha acabado por convertirse en uno de nuestros platos más representativos a nivel internacional, al nivel de la paella, la tortilla de patatas y el jamón ibérico. El gazpacho, tal como se consume actualmente —con tomate, pepino y pimiento—, es una creación de la tradición culinaria andaluza.