El bar de carretera donde paran los amantes de los huevos fritos con morcilla
El Landa es una parada obligatoria cuando se llega a Burgos, más si quieres probar los mejores huevos con morcilla
El lugar donde parar cuando vas al norte si te gusta el chocolate
Una de las primeras cosas que uno ve cuando llega a Burgos es una torre medieval que se levanta en el lado izquierdo de la A-1. Un torreón que, por cierto, no siempre estuvo ahí, ya que su localización original estaba en Albillos, un pueblo cercano. Sea como fuere lo cierto es que esa fortificación de piedra caliza da cobijo a un establecimiento que es toda una referencia para los viajeros habituales y no tan habituales de la ruta del norte: el Hotel-Restaurante Landa.
Fundado en 1959 por Jesús Landa, este negocio cuenta con bar, restaurante y hotel, siendo cada uno de ellos famoso por sí mismo. De hecho, la piscina abovedada que se sitúa en el interior de su alojamiento se ha hecho viral recientemente.
Dada la trayectoria del establecimiento burgalés, su fama comenzó mucho antes de las redes sociales. Incluso de Internet. En la segunda mitad del siglo XX, el Landa se convirtió en una parada obligatoria cuando se iba al norte. Sus huevos con morcilla contribuyeron a aumentar esa fama hasta tal punto que cada día son cientos y cientos las personas que hacen una stop en sus viajes para probar semejante acierto culinario. Tal es la notoriedad del lugar que no es raro ver famosos de todo tipo comiendo en su restaurante. Basta echar un ojo a la cuenta de Instagram del negocio para dar fe de ello.
Huevos fritos con morcilla, tan sencillo como maravilloso
Aunque pueda parecer un plato prosaico para un lugar con tanto encanto y tan afamado como el Landa, lo cierto es que en la sencillez del plato está su éxito. Rápido, económico, típicamente burgalés… tiene todo para lucir como uno de los bocados estrella del establecimiento.
Además, la carta del local va mucho más allá de los huevos con morcilla, recorriendo una amplia selección de productos típicamente castellanos, como el lechazo.
Tal es la fama del sitio y de su plato estrella que, a pesar de que tienen un amplio horario de cocina y el bar, donde también se puede comer, da servicio de 8 a 23 horas lo cierto es que no es raro que esté lleno e, incluso, haya colas en las horas punta.