El restaurante estrella Michelin que está en un pueblo castellano de 900 habitantes
En la tierra del vino vallisoletana está ‘La botica de Matapozuelos’, una joya gastronómica
El restaurante en un pueblo de 100 habitantes en el que Adela te da de comer sus guisos en el salón de su casa
Durante décadas, la localidad vallisoletana de Matapozuelos fue conocida por albergar en su territorio Valwo, uno de los zoos más importantes de la zona norte de España. Ahora, el principal atractivo del pueblo, o al menos uno de ellos, es el restaurante ‘La botica de Matapozuelos’. No en vano, no todos los sitios pueden presumir de tener una estrella Michelín entre sus vecinos.
En la comarca vallisoletana Tierra del Vino está Matapozuelos, con sus poco más de 900 habitantes. Situado en una zona agrícola, en eso que llamamos España Vaciada, Matapozuelos es un perfecto ejemplo de pueblo castellano, pero con una salvedad, o mejor dicho, con un extra: en su Plaza Mayor acoge un restaurante que cuenta con una estrella Michelin, entre otras distinciones.
La Botica de Matapozuelos se ubica en lo que era una casa de labranza con más de 150 años de historia. Restaurada a comienzos de este siglo, el establecimiento recoge la herencia de la edificación original y los materiales que para ello se usaron, adobe y madera de pino, junto con la comodidad que ofrece el presente.
Todo ello, para ofrecer una experiencia gastronómica basada en productos de proximidad de primer nivel, como atestigua su estrella Michelin. O como ellos mismos dicen en su web, “cocina de cercanía”. No en vano, elaboran sus platos con los productos de pequeños agricultores y ganaderos de la zona, así como de su propio huerto, donde cultivan alimentos de temporada con los que luego cocinan.
Miguel Ángel de la Cruz, el chef
La persona a cargo de los fogones de La Botica de Matapozuelos es Miguel Ángel de la Cruz, un cocinero autodidacta, como él mismo se define, que siente pasión por la cocina natural, artesanal y de cercanía. De hecho, es autor del libro titulado “El cocinero recolector y las plantas silvestres”, lo que ya nos da una idea de cuáles son sus debilidades.
En ese sentido, el cocinero, según cuentan en la web del restaurante, “explora el territorio que le rodea intentando transformar lo que encuentra en la naturaleza en ingredientes para sus recetas: piña y piñones, hongos, hierbas silvestres… y los convierte en los platos de su cocina aportando sensibilidad y naturalidad en cada elaboración”. Y así es como ha conseguido que en la llanura castellana brille una estrella Michelin.