La ostrería de Valencia que mejor entiende la hora del aperitivo cumple 14 años: "Las servimos al natural, y punto"

'La Ostrería del Carmen', dentro del Mercado de Mossén Sorell (Valencia), es uno de los templos del aperitivo en el barrio de El Carmen. La pionera además en los mercados de la ciudad
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Gallegas, francesas, valencianas... En esta ostrería pionera en la ciudad de Valencia tienes diferentes opciones a la hora de entregarte a las bondades de este bivalvo del que todos quieren disfrutar a la hora del aperitivo. Es algo que viene comprobando la periodista Nuria Hernández desde que abrió, junto a su marido, La Ostrería del Carmen hace la friolera de 14 años. Como su nombre bien indica, este templo hedonista para todos los públicos y bolsillos se encuentra en el barrio de El Carmen de Valencia, concretamente en el reformado Mercado de Mossén Sorell. Allí se refugian a diario los vecinos del barrio a la hora del aperitivo para darse un pequeño capricho no solo a base de ostras, también de salazones, conservas –su pulpo seco tiene fama– y patés.
Todo ello bien acompañado de vinos –no faltan los blancos de la tierra–, cavas y champanes que redondean la experiencia. Es algo que puede comprobar cualquiera que se acerque a este puesto que hoy regenta Nuria Hernández en solitario ("mi marido, por desgracia, se nos marchó"), que es quien nos va a dar todas las claves para ser la persona más feliz del mundo cuando pases por allí. Pero antes le vamos a pedir que se remonte a los inicios de esta aventura.
¿Cómo surge la idea de montar La Ostrería del Carmen?
Surgió cuando yo trabajaba en Madrid porque yo trabajaba en el centro y un día los compañeros propusieron ir a tomar unas ostras en el puesto de Daniel Sorlut, que es proveedor nuestro desde entonces. Y el caso es que estuvimos allí tomando el aperitivo y ese fin de semana le estuve comentando a mi marido que habíamos ido a ese sitio, que me había gustado un montón... Y unos días después me llamó mi marido para decirme: "Oye Nuria, que somos mercaderes". No me lo podía creer (Risas). Resultó que se había quedado libre un puestito aquí en el mercado del barrio de El Carmen y, siendo los dos periodistas, nos lanzamos.

Supongo que 14 años atrás la escena gastronómica era muy diferente a la actual.
Entonces, en ningún mercado de Valencia se permitía la degustación. Y a día sigo sin saber por qué, pero el caso es que el ayuntamiento creyó en nuestro proyecto, y nos dieron la licencia como para poder ofrecer degustación de las ostras, salazones, bueno, latitas de conservas... Todo lo que seguimos teniendo a día de hoy en el puesto. Pero nos ha costado muchos años conseguir el cambio de modelo comercial para todos los puestos, ya se sabe que la administración va lenta para este tipo de cosas. Pero cuando empezamos éramos los únicos en Valencia, hasta ese momento en los mercados solo se podía degustar.
Más allá de las ostras, que obviamente es el producto estrella, hay patés, salazones, conservas… ¿Cuál es para ti el aperitivo ideal?
Pues es que hoy en día hay muchas opciones, ya que nos hemos ido acoplando a la demanda con el paso de los años. Sabemos que hay a quien le gustan mucho las huevas, otros vienen a por erizos, están los que siempre repiten las mismas latitas que hemos seleccionado poco a poco... Y con la bebida pasa un poco lo mismo, nuestro gusto está presente en la carta, pero siempre pensamos mucho en lo que le gusta a los que vienen. Porque es importante dejar claro que nosotros recibimos a muchísima gente de aquí, aunque también hay clientes de fuera que vienen porque salimos en guías de Italia, Bélgica... Pero la mayoría son de aquí, de Valencia, nosotros siempre decimos que tenemos muchos parroquianos, porque es que hay gente que viene todos los días. También muchos son compañeros de la hostelería de aquí del barrio, que cogen un día de la semana, que casi siempre es el jueves, para tomarse unas cervezas y a hablar de cómo está la cosa.

Centrándonos en el producto estrella: ¿de cuántos tipos de ostras hablamos?
Al principio teníamos tres diferentes y hemos terminado ampliando hasta cinco. Pero siempre he pensado que si abarcas demasiado es muy difícil garantizar que todo esté fresco y listo para servir. Y es curioso porque, aunque nosotros fuimos los primeros, ahora han abierto tropecientos mil sitios de ostras en Valencia, y en muchos de ellos te ofrecen las ostras de muchas maneras. A la plancha, con no sé qué por encima... Nosotros nunca hemos hecho eso, ni siquiera hemos llegado a añadir la salsa mignonette tan típica de los franceses. Nosotros, al natural y punto. Y ahora mismo tenemos cuatro francesas, de diferentes orígenes, y una de Valencia. Nos gusta jugar con las intensidades, por eso siempre tenemos una más suave y un poquito menos carnosa para los que se inician. Y a partir de ahí vamos subiendo en intensidad.
¿Y trabajáis con las mismas durante todo el año o hay veces que no se pueden encontrar?
Es que depende, porque unas están en bateas, otras están en piscinas, que básicamente mantienen siempre la misma temperatura del agua... Aunque es verdad que nosotros notamos fácilmente cuando está o no en su punto óptimo cuando vamos a meter la punta y comprobamos que la ostra está súper cerrada. Aquí suele pasar en los meses de invierno, que vienen súper prietas. Pero, a grandes rasgos, tenemos todo el año el mismo producto.
Aquí también se viene a beber rico. ¿Con que agasajáis a los que vienen a disfrutar de las ostras y todo lo demás?
Siempre apostamos por los cavas blancos de Penedés, otros de Valencia y no suele faltar en la carta un rosé, también de Penedés. Y, obviamente, luego tenemos ruedas, albariños, godellos...
¿Cuál es el plan que más se repite entre los habituales de La Ostrería del Carmen?
Lo normal es que el parroquiano venga como a mitad de mañana para disfrutar de su almuercito. Y la ostra siempre la tocan, una o dos. Aunque también hay quien viene y dice yo quiero doce o seis (risas). Pero lo normal es una ostrita o dos. Y a partir de ahí ya depende, muchos optan por las huevas, unos esparraguitos, alguna conserva... Pero el pulpo seco es el que triunfa mogollón, lo traemos de un sitio que lo hace riquísimo. Yo siempre digo en las redes que lo que hace la gente aquí es un almuerzo diferente, porque es verdad. También sale mucho la tostada de sardinita ahumada y la anchoa, que es de las buenas. Y luego, por ejemplo, el sábado, que abrimos hasta más tarde, pues el formato es más tipo brunch, en el sentido de que no es comida ni almuerzo.
