Blanca Romero, en uno de los restaurantes más curiosos del barrio de Salamanca: un ultramarinos
La actriz y modelo ha compartido en Instagram la foto de uno de los restaurantes más singulares de Madrid, inspirado en un colmado y con cocina tradicional
Suelos de madera y vistas al jardín: las claves de la cocina de Blanca Romero
Blanca Romero es una actriz y modelo asturiana que ha demostrado de muchas maneras la importancia de la gastronomía y la cocina en su vida. No solo somos conscientes de sus habilidades, también de su gusto por la alta cocina (suele hacer las grandes celebraciones en sitios de moda, en restaurantes con estrellas Michelin, etc.) y también por las recetas de siempre. Además, en su refugio ubicado en un pueblo de Asturias, su tierra, Blanca ha decidido dar prioridad sobre todo a la naturaleza y a disfrutar de tener un huerto privado propio.
Enamorada como está de los guisos de la cocina tradicional y de las frutas y hortalizas que ella misma cultiva, no nos extraña que haya fichado como uno de sus nuevos restaurantes preferidos a Ultramarinos Quintín. ¿El motivo? Puedes comer un delicioso plato y tener a mano los ingredientes con los que se ha realizado, olerlos, verlos expuestos con mimo y disfrutar de esa esencia del colmado de antaño que ya no encontramos en las grandes ciudades.
"La tienda de ultramarinos de toda la vida convertida en restaurante, en la que la cercanía y calidez de su personal te hacen sentir como en casa. No solo disfrutarás del buen comer y el placer de compartir momentos alrededor de la mesa, también podrás comprar las mejores conservas o una selección de productos frescos", explican ellos sobre su propia filosofía.
Cómo es Ultramarinos Quintín
Ubicado en la famosa Calle Jorge Juan, 17, esta esquina del barrio de Salamanca es la de Ultramarinos Quintín y es una de esas en las que es imposible pasar y no mirar hacia el interior. Su agradable terraza es una de las opciones para disfrutar de la carta, pero también lo son sus espacios interiores. En ellos, la cálida y acogedora decoración, los productos a la venta y la cocina a la vista convierten el espacio en un lugar lleno de encanto y personalidad.
Comer en la frutería, junto a la panadería o viendo cómo preparan tu plato es toda una experiencia que merece la pena vivir, especialmente por platos que se han convertido ya en icónicos: su pizza de colmenillas, sus croquetas y sus guisos de toda la vida como la fabada o las verdinas.
Este restaurante está recomendado por la Guía Repsol, que asegura que es una propuesta 'non-stop' donde probar embutidos ibéricos, mariscos frescos y sus icónicas pizzas. "Ya sea entre ostras y champagne o jamón con jerez, el ambiente vibrante de sus mesas altas y terraza lo consagra como un punto de encuentro fundamental.
Un clásico contemporáneo donde la tradición y la sofisticación se funden para ofrecer una experiencia castiza y elegante a cualquier hora del día", añaden. Una de las curiosidades de este espacio abierto en 2015 es que ocupa el lugar de la Milla de Oro en el que antiguamente había una mantequería llamada Ultramarinos Quintín; de ahí su nombre.
Qué se come y cuánto cuesta
De 9 a 12 horas se sirven los desayunos en Ultramarinos Quintín. Para el resto del día (abren hasta las 02.00 horas) hay una carta general con platos que bien podrás tomar como aperitivo, para almorzar, merendar o cenar. En cuanto al desayuno, se trata de uno muy tradicional y artesano. Desde tostadas a minibollería, porras, churros, revueltos (de jamón, huevo y salmón), croissants mixtos y saludables opciones con fruta fresca. Dependiendo de lo que pidas, puedes desayunar por unos 7 o 15 euros aproximadamente por persona.
Su carta general se divide en opciones para compartir, frías, ensaladas, ibéricos y quesos, pescado, carne, pasta, guisos y pizzas, además de los postres. Como ya hemos contado, sus pizzas son de los platos más pedidos, pero habría que destacar también los canelones de centollos, el secreto con castañas, las alcachofas con cigala al palo cortado, el tartar de atún con vinagreta de mango, la ensalada de gambas y carabineros, el arroz frito con faisán o los rollitos de alcachofas y pato.
Una carta de lo más variada en la que la cocina tradicional se suma a algunas de las tendencias gastro del momento, pero con personalidad y sin caer en la obviedad. No fallan sus tablas de queso, la selección de ibéricos, de jamón o la cecina de Wagyu.
Las pizzas cuestan entre 26 y 33 euros, aunque la de colmenillas, por ser más especial, tiene un coste de 40. Comer en Ultramarinos Quintín puede costar entre 40 y 60 € por persona, dependiendo de los platos que pidamos para compartir o de forma individual. Este espacio también ha encontrado en los cócteles (una interesante variedad más allá de clásicos como margarita, mojito y pisco sour) un reclamo para el afterwork y para los que se han aficionado a comer o cenar degustándolos.