El popular Master of Wine británico y periodista Tim Atkin, ha destacado los caldos que nacen en las viñas de Juan Luis Cañas
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Decían ya los griegos que “el vino es el más civilizado de los placeres” (Plutarco), y si eso es cierto, entonces la última edición del Rioja 2026 Special Report del influyente Master of Wine Tim Atkin ha escrito un tratado entero sobre la civilización líquida que nace en las viñas de Juan Luis Cañas, una rúbrica a toda una vida dedicada a interpretar el lenguaje secreto de las cepas en Villabuena de Álava.
Porque la historia de Juan Luis es, en el fondo, la de alguien que entendió muy pronto que el vino no se hace en la bodega, sino en el paisaje. Y que la técnica solo tiene sentido si sirve para escuchar mejor a la tierra. Él, pertenece a esa estirpe de hombres que, como el sabio Eurípides sentenciara hace milenios, comprenden que «donde no hay vino, no hay amor». Y es precisamente el amor, hacia el territorio, hacia la memoria de su madre en Amaren, hacia el rigor del oficio, lo que ha convertido su trayectoria en un faro para la D.O.
Como escribió Claudio Rodríguez, poeta del vino y de la embriaguez luminosa: “Siempre la claridad viene del cielo; es un don: no se halla entre las cosas, pero sobre las cosas”. Y así son los vinos de Cañas: claridad que baja desde el cielo hasta la copa.
Del alma de Rioja a la grandeza ribereña
Atkin, crítico británico de fama internacional (habitual en The Times, The Guardian o The Wall Street Journal) ha elevado a Cañas a la categoría de “Leyenda del Rioja”. Un título que no se otorga al azar, sino como reconocimiento a toda una trayectoria que ha transformado para siempre la viticultura española: desde la Rioja Alavesa hasta los suelos de arcilla y cal de la Ribera burgalesa. Y el experto en su minucioso Special Report 2026, ha sabido leer la luz que emana de proyectos como Luis Cañas y Amaren. No es solo técnica; es una mística del terruño. Al catar el Luis Cañas Ribagaitas 2023 o el Amaren Cristo de Samaniego 2022, uno siente que hay en estos vinos una transparencia honesta, un equilibrio entre la potencia del suelo y la finura del aire que solo se alcanza cuando el hombre sabe hacerse a un lado para dejar hablar al paisaje.
En Rioja pues, los Cañas han construido su legado parcela a parcela, con una viticultura casi artesanal, recuperando variedades olvidadas como la Benedicto, apostando por viñas viejas, por vendimias medidas y por una interpretación de la tierra que huye del ruido para buscar la verdad.
Pero esta historia no se queda en Rioja. Continúa, se expande y se vuelve más vertical en la Ribera del Duero, en ese afán e inquietud por buscar la excelencia en una zona donde la altitud desafía a la uva. En Dominio de Cair, en la nobleza de La Aguilera, la familia ha vuelto a demostrar que la maestría no entiende de fronteras, sino de raíces.
Allí en las laderas duras, suelos pobres y viñas que miran al cielo como quien pide permiso para existir, la Tinta Fina se expresa con una elegancia casi borgoñona, y el Albillo Mayor se convierte en una rareza luminosa.
El reconocimiento de Atkin se ha extendido aquí con una generosidad justificada: Álvaro Izquierdo, el alma técnica tras los muros de Cair, fue distinguido por el crítico inglés como "Joven Enólogo del Año 2025”. Es la savia nueva, el talento que respeta la herencia mientras dibuja el futuro.
Los vinos de la casa han escalado hasta el Olimpo de las puntuaciones: Las Matillas 2022 y Cruz del Pendón 2022 se erigen como monumentos a la Tempranillo, mientras que el Albillo Mayor de la bodega reivindica la elegancia de los blancos de guarda castellanos.
La libertad de la memoria
Celebrar a Juan Luis Cañas es celebrar la libertad de quien no teme a la evolución. Nos recordaba Caballero Bonald, poeta, novelista y quizá el mayor escritor del vino en lengua española que «hay que saber ser libre para ser dueño de uno mismo». Esa libertad es la que ha permitido a Juan Luis trascender la tradición para convertirla en vanguardia, manteniendo siempre la humildad del viticultor que mira al cielo con respeto.
Entre Rioja y Ribera, entre la tradición y la modernidad, entre la raíz y el vuelo, Juan Luis Cañas ha logrado algo muy raro en este mundo: que sus vinos no solo se valoren… se recuerden.

