Comer juntos en el remolque del abuelo Lope: el divertido homenaje de las creadoras de 'Un lugar de la Ribera'
Marta y Esther Iglesias recuperan uno de los objetos más queridos de su familia para convertirlo en una mesa improvisada justo antes de que comience la vendimia
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Más de 8.000 kilos de remolacha, toneladas de piedra y hasta un volquetazo durante la vendimia. El viejo remolque del abuelo Lope ha sobrevivido a todo durante más de medio siglo y ahora afronta su misión más especial: convertirse en una enorme mesa para reunir a toda la familia antes de que vuelva a empezar el jaleo de cortar racimos. Una particular forma de celebrar la vendimia y homenajear la historia que hay detrás de una familia de viticultores de la Ribera del Duero, que se ha hecho, además, muy popular en las redes sociales. Por su simbolismo, por su ingenio y por lo que ejemplifica.
Una vida entera sobre cuatro ruedas
"El remolque del abuelo Lope lleva más de cincuenta años con nosotros. Empieza a oler a vendimia y vuelve a ser el protagonista", cuenta Marta Iglesias en sus redes sociales. Y no es una frase cualquiera. Este viejo remolque lleva media vida unido a la historia de su familia. Su abuelo se lo compró de segunda mano al padre de Luisi, que por aquel entonces lo utilizaba para sacar basura. Desde entonces, ha pasado por todo tipo de trabajos y ha acompañado a la familia en buena parte de sus faenas en el campo.
Llegó a cargar 8.360 kilos de remolacha de una sola vez. También transportó piedra desde Oquillas, pieza a pieza, para levantar el muro del merendero familiar, en un trayecto que incluía bajar "a toda leche por el Alto Baralto". Y durante una vendimia en Traslorca llegó incluso a volcar. Hubo que tirar de cable para devolverlo a su sitio, pero el remolque aguantó. "Ha resistido un volquetazo vendimiando en Traslorca. Tras tirar de cable y ponerlo derecho, solo se dobló un poco el cajón", recuerda Marta. Después de tantos años de trabajo, el destino quiso reservarle una tarea bastante más agradable.
El día que el remolque se convirtió en mesa
Antes de que comenzara de nuevo el ajetreo de la vendimia, las hermanas decidieron darle un descanso. Bueno, a él y a todos los demás. Lo limpiaron, lo prepararon y lo llenaron de comida. Así, el remolque que durante décadas había servido para transportar aquello que daba el campo terminó convertido en el lugar donde sentarse a compartir una comida: "Y el otro día, antes de que empiece el jaleo de cortar racimos, lo convertimos en la mejor mesa del mundo", cuenta Marta. La escena tiene algo de sencillo y de extraordinario al mismo tiempo. No hace falta un restaurante ni un gran montaje. Basta con un remolque que conoce de memoria los caminos de la familia, comida en el centro y gente alrededor. Y, sobre todo, una historia que compartir.
La filosofía de 'Un Lugar de la Ribera'
Esta manera de entender una comida no es nueva para Marta y Esther Iglesias. De hecho, está en el origen de Un Lugar de la Ribera, el proyecto que ambas impulsan para reunir alrededor de una mesa a jóvenes vinculados al vino y la gastronomía de la Ribera del Duero. Las hermanas, nacidas en Aranda de Duero, pertenecen a la quinta generación de una familia de viticultores y crecieron entre viñas, vendimias y botellas. Su familia conserva viñedos centenarios en La Aguilera, en Burgos, una de las zonas históricas de la denominación de origen Ribera del Duero. Hace unos meses, en un reportaje publicado por este mismo medio, ellas mismas explicaban el espíritu de esta iniciativa: "Un Lugar de la Ribera es una forma de conocer gente alrededor de una mesa con el objetivo de fomentar la buena gastronomía y el buen vino".
La idea nació casi sin buscarla. Una comida entre amigos acabó reuniendo a una veintena de jóvenes del mundo del vino y la gastronomía: enólogos, cocineros, sumilleres, bodegueros y profesionales de sala. Compartieron mesa, buenas botellas y conversación y, después de publicar algunas imágenes en redes sociales, empezaron a llegar las preguntas. Muchos pensaban que aquella comida había tenido lugar en un restaurante. No lo era. Y precisamente ahí estaba la gracia.
Dos hermanas que vuelven la mirada a casa
Marta y Esther han construido sus carreras lejos de Aranda, pero su vínculo con la Ribera nunca ha desaparecido. Esther es enóloga y se ha formado entre Valladolid y Florencia, además de haber trabajado en proyectos vitivinícolas de lugares tan diferentes como Napa Valley, Borgoña, Burdeos, Piamonte, Toscana, Mendoza o Nueva Zelanda. Marta, especializada en comunicación gastronómica, ha desarrollado su trayectoria contando historias relacionadas con la gastronomía, los viajes y el vino.
Dos caminos distintos que terminan encontrándose en el mismo sitio: su tierra: "Somos la quinta generación de la familia que se dedica al mundo del vino", explicaba Marta. Su padre, su abuelo y las generaciones anteriores estuvieron vinculados al viñedo. Ellas crecieron yendo a la viña, también durante la vendimia, cuando el paisaje de la Ribera cambia de ritmo y todo gira alrededor de los racimos. Por eso, el gesto de recuperar un viejo remolque familiar tiene mucho más sentido de lo que parece.
El mejor sitio para esperar a la vendimia
Ahora que vuelve a oler a uva y el campo se prepara para unos días intensos, el remolque del abuelo Lope vuelve a tener una misión. Esta vez no tendrá que cargar miles de kilos de remolacha ni transportar piedras. Tampoco habrá que levantarlo después de un volquetazo. Su carga será otra: una comida compartida, las conversaciones de siempre, las historias de la familia y ese momento de pausa justo antes de que empiece la vendimia. Porque quizá esa sea la mejor manera de homenajear todo lo que representa. No guardándolo como una pieza de museo, sino volviendo a utilizarlo. Sentándose encima. Compartiendo una comida.
Después de más de cincuenta años recorriendo los caminos de la familia, el remolque del abuelo Lope ha terminado encontrando su lugar más especial: el que durante unas horas le permite dejar de transportar cosas para reunir a las personas. Y cuando empiece la vendimia, volverá al campo. Pero ya habrá cumplido una de sus cargas más importantes.