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Ariadna se ha derrumbado cuando la puerta del salón se ha abierto y ha visto entrar a Noemí en vez de a Ochoa, su gran amiga y su principal apoyo dentro de la casa. La concursante ha tenido que salir un rato al jardín a llorar y desahogarse porque ha sentido que se ha ido alguien con quien había conectado desde el primer momento. "Ocho y yo nos entendíamos tan bien que no hacía falta que nos dijéramos nada", ha dicho entre lágrimas en el confesionario. Menos mal que todavía le queda el apoyo de Michael.













