
Despertar a la brasileña en Guadalix
Juan, el cura, se frotaba los ojos. No sabemos si de incredulidad o porque estaba recién levantado. El caso es que Laisa, la flamante brasileña entrada ayer en la casa, se ha levantado con mucha energía. Ha bailado con mucho ritmo, mientras Michael, por ejemplo, no ha podido fijarse en ella. Por su parte, el sacerdote, aún tumbado en la cama, se frotaba los ojos... de incredulidad.















