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No es que estén a pan y cebolla. Es que no les queda ni pan. La pereza con la que los concursantes han afrontado las pruebas les está pasando factura. Ya hemos visto a muchos de ellos quejándose del hambre que pasan. Gastan muchos ratos en la casa hablando de sus comidas favoritas o de lo que les gustaría comer en ese momento. Pero, como no les queda casi ningún alimento, se han visto obligados a merendar ¡cebolla frita!; lo que se sea con tal de llevarse algo a la boca.








