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Según un testigo, el diestro José Ortega Cano circulaba a 140 ó 130 Km/h

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Antes de producirse el accidente que le costó la vida a Carlos Parra y dejó gravemente herido a José Ortega Cano, una pareja alertó al 112 de que un vehículo conducía de forma temeraria.

Según explica la pareja, la conducción del diestro resultaba peligrosa. "Llamé porque vi una serie de imprudencias que hizo continuadas. Vi que estaba poniendo en peligro a la gente", relata el conductor del vehículo que explica que Ortega se ponía detrás de su coche y se acercaba y se alejaba constantemente.

Tras estos primeros momentos, al entrar en Burguillos los testigos volvieron a presenciar una conducción temeraria. "Al entrar en Burguillos en un badén yo freno, meto segunda para coger el badén y él me adelanta por la izquierda. Por lo alto del badén. Del primer badén hasta la rotonda hay unos 100 metros y siguió por el carril izquierdo todo el camino. Era por la travesía de Burguillos, iba haciendo ese camino. Después, en una curva que hay en el centro de día para mayores, otra vez se metió en el carril, sin adelantar a nadie. Yo lo iba viendo y decía: "Quillo, ¿qué está haciendo este hombre?", comental el conductor.

Viendo el peligro que suponía, la pareja decidió seguir el coche de Ortega por si acaso provoca un accidente. Le siguen hasta un hotel y allí llaman al 112. "Digo, este ya no va normal. No va normal. Desde pegarse, despegarse adelantarme por el badén, continuar unos metros, después otra vez meterse en una curva... ", dice el conductor, que no se bajó de su coche por indicación de su novia. "Él se quería bajar pero le dije que no, que iba a llamar. Te quedas en el coche, lleva una pistola o una navaja", dice la joven, que llegó a temer por su vida. "Igual que ha sido ese muchacho, lo hubiera hecho antes y nos hubiera dado a nosotros. Aunque hubiera sido un porracito más chiquitito nos mata", dice la joven.

Segundo testigo

Además del testimonio de la pareja, un joven de 23 años que se dirigía a su domilicio se cruzó con Ortega Cano la noche del accidente. Según relata el joven, Ortega circulaba a una velocidad muy superior a la permitida.

"Pensé que o llevaba demasiada prisa o que se estaba jugando la vida porque tú puedes adelantar cuando tú tienes... Por más coche que tú tengas si no tienes visibilidad te la juegas. No te voy a decir que iba a 160 porque no sé si iba a 160, pero que a 140 o a 130 seguro que iba... Ese día por lo menos sé que iba más rápido de lo que cuentan, más de lo normal. A 70 no le hace lo que le hizo al coche, seguro ", recuerda el joven.

Segundos después, en el kilómetro 28 entre Burguillos y Castilblanco de los Arroyos el joven se encontró con el accidente y avisó al 112. "Les dije que no podía seguir avanzando porque estaba lleno de cristales y me iba a cortar los pies. Un chaval volvió corriendo con las manos en la cabeza y diciendo que lo había visto todo. Creo que fue a ese chaval al que le pasé el móvil", recuerda el joven.

Además, el testigo intentó acercarse al coche de Carlos Parra pero le resultó imposible. "Yo no podía seguir avanzando porque había muchos cristales, estaba todo oscuro, y no se veía nada. El coche de Carlos Parra estaba muy cerca, a 15 metros o por ahí y la chica del 112 me decía que le preguntara cómo se encontraba y que hiciera algún gesto. Me preguntaba si había alguien atrapado y yo le decía que había un hombre pero no hacía nada. Al minuto o por ahí, llego la policía", comenta el joven.

"Delante mía empezaron a partir la luna de Carlos Parra y yo creo que no encontraron ni el asiento de delante. El coche estaba mirando así para abajo, por aquí tenía un agujero y empezaron a meter la mano así y a partir con las manos, la misma policía local. Yo vi un trozo de asiento y yo no veía a nadie", recuerda el joven.

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