Piti, el campanero de Utrera con la cuenta de Tiktok suspendida cinco veces "por alto riesgo"

El toque de campana de Utrera se realiza con los propios campaneros subidos a la campana
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SevillaPiti se crio oyendo el repicar de las campanas de la parroquia de Santa María. "Me despertaban para ir al cole", recuerda ahora. Eran el reloj de su infancia, por eso cuando conoció al hijo del sacristán y le invitaron a subir al torreón para verlas sonar, algo en su interior se enamoró de ellas. "Me quedé pasmado", dice Piti. Tenía tan solo 7 años.
Desde entonces, intentaba subir a diario en busca de esa sensación que le provocaba estar junto a las campanas cuando estaban sonando. "El sonido, ver lo alto que estaba, los pájaros volando a mi lado...", describe Piti. Y subía a diario para aprender a tocarlas. Así, poco a poco Piti se adentró en el volteo, un toque de campanas que se realiza en Utrera (Sevilla) usando el campanero su cuerpo como si de una polea natural se tratara.
"Retirábamos el badajo a la campana para que no sonara" y empezaban a practicar con la más grande que era además la más fácil porque requería un salto más lento. "Así nos quitábamos el miedo", dice Piti. Su maestro era el 'Quícalo', otro campanero que vivía con su madre en el campanario, donde había un cuarto con dormitorios y hasta una cocina en la azotea.

Cada vez que su padre se enteraba de que había subido a la torre para tocar las campanas le caía una buena reprimenda. "Me decía que me iba a matar", dice entre risas Piti, "pero al día siguiente me escapaba y me volvía a subir. Así estuvieron como el perro y el gato hasta que Piti cumplió los 18 años y su padre por fin se rindió.
Ese año, en la Iglesia de Santiago, Piti se estrenó realizando el volteo sobre la campana de San José, una de las más grandes de España. "Todas las campanas tienen nombre", cuenta a NIUS, y la que él suele saltar se llama Santo Domingo, en la parroquia de Santa María, una de las dos más grandes que dan al porche de la iglesia.
El campanero de Tik Tok
Esta tradición cuenta con más varios siglos de historia, pero hoy en Utrera no hay más de ocho o diez campaneros. El mayor tiene unos 60 años y el más joven no llega a los 18. "Estamos intentando convencer a chavales", dice Piti, pero no es fácil. Sin embargo casi sin querer, la cuenta de TikTok de Piti está ayudando.
