Violencia de género

Un ladrón de pisos fugado cae por agredir violentamente a su expareja en Sevilla: le rompió los dientes con la culata de una pistola

Imagen de la Operación Mina de la Policía Nacional durante el pasado mes de agosto. Policía Nacional
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El hombre acusado de agredir brutalmente a su expareja en Sevilla, a la que presuntamente fracturó varios dientes golpeándola con la culata de una pistola, llevaba meses huyendo de la Policía Nacional por su supuesta implicación en otros delitos. Según la investigación, formaría parte de un grupo organizado especializado en robos en viviendas, una banda muy activa que fue desarticulada el pasado mes de agosto en una operación desarrollada en Sevilla y Badajoz.

Esta actuación policial, conocida como Operación Mina, fue llevada a cabo por el Grupo 1º de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Sevilla, encargada de investigar los robos en domicilios. En aquella fase inicial fueron arrestadas seis personas, pero Rafael C. D. logró escapar y permanecía en paradero desconocido desde entonces, con varias órdenes judiciales pendientes.

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El ahora detenido era considerado una pieza clave, ya que figura como propietario del vehículo que embistió a varios coches policiales en la avenida Presidente Adolfo Suárez, en el barrio de Los Remedios, durante una huida de los integrantes de la banda. En ese incidente resultaron heridos varios agentes de los grupos de Robos y Atracos. Aunque Rafael no conducía el coche —carece de permiso de conducir—, el conductor era otro miembro de la organización que fue detenido posteriormente en Badajoz.

Agresión violenta a su expareja

Los investigadores sospechaban desde hacía tiempo que el fugitivo podría estar escondido en una vivienda propiedad de sus abuelos, situada en la calle Zorzaleña de Dos Hermanas. La agresión machista ocurrida el día 1 de enero reforzó esta línea de investigación. Según las diligencias, el hombre atacó a su expareja con la culata de un arma de fuego, causándole graves lesiones y la pérdida de varias piezas dentales.

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Tras este episodio, la víctima fue considerada de riesgo extremo. La Policía estableció un dispositivo de vigilancia permanente en torno a su domicilio, en el Polígono Sur, ante el temor de que el agresor pudiera volver a atacarla. Paralelamente, se intensificaron las labores de búsqueda del sospechoso, centradas especialmente en Dos Hermanas, localidad de la que es natural.

La mañana del viernes 9 de enero se desplegó un amplio operativo policial en la barriada de Ibarburu, concretamente en la calle Zorzaleña. Con autorización judicial, los agentes accedieron a varias viviendas donde se creía que podía ocultarse el prófugo. En un primer momento logró huir por las azoteas, saltando entre distintos inmuebles, hasta refugiarse en otra casa de la familia, donde finalmente fue localizado y detenido mientras se escondía bajo una cama.

Amplio dispositivo para su detención

En el operativo participaron no solo los investigadores, sino también efectivos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y medios aéreos, que utilizaron drones para controlar sus movimientos durante la huida por los tejados.

Al detenido se le imputan delitos de robos con fuerza en viviendas habitadas, pertenencia a grupo criminal, atentado contra agentes de la autoridad, lesiones y violencia de género, además de las requisitorias judiciales que tenía en vigor. Tras pasar dos días en dependencias policiales, fue puesto a disposición judicial el domingo.

La Operación Mina está bajo la tutela del Juzgado de Instrucción número 4 de Sevilla, mientras que el caso de violencia machista corresponde al Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1, que había ordenado su búsqueda y detención. Durante el fin de semana compareció ante el Juzgado de Violencia número 4, en funciones de guardia, que decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, por los delitos de amenazas y lesiones. En su declaración judicial, el acusado negó los hechos, según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Robos en al menos 32 viviendas

La investigación que permitió desmantelar la banda el pasado verano relaciona a la organización con al menos 32 robos en viviendas. Se practicaron registros en siete inmuebles repartidos entre Sevilla, Utrera, Dos Hermanas y Badajoz. Las pesquisas comenzaron en marzo y revelaron un alto nivel de planificación y profesionalidad.

El grupo empleaba técnicas avanzadas, como el uso de grafito para facilitar la apertura de cerraduras, y colocaba pequeños objetos en las puertas para comprobar si las viviendas estaban habitadas antes de actuar, un método similar al utilizado por bandas especializadas del este de Europa. Durante los registros se intervinieron joyas, relojes, vehículos de alta gama, unos 4.000 euros en efectivo, armas, munición, drogas como cocaína y hachís, así como diversas herramientas destinadas a forzar accesos, entre ellas arietes, palancas y extractores de bombines.