Iván cuenta cómo arriesgó su vida para salvar a un niño del ataque de un perro en Marbella: "Lo iba a matar, le estaba mordiendo las piernas"

Iván, el hombre que salvó a un niño de 9 años del ataque de un perro. Redacción
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MálagaIván no salió a correr aquel martes pensando que iba a salvar una vida. Lo hizo como cualquier otro día, recorriendo el paseo marítimo de San Pedro Alcántara, en Marbella , en Málaga, cuando el ruido lo sacó de su rutina. Escuchó gritos, vio carreras y un tumulto de gente que llamó su atención. Un alboroto extraño que no encajaba con una tarde de invierno en la playa. Rápidamente se acercó sin saber que, a pocos metros, un niño de nueve años estaba siendo atacado por un perro.

"Veo a una madre levantando a su hijo en brazos, alzándolo como queriéndolo subir a una farola, y un perro saltando y dándole bocados en las piernas", relata. El animal, un Pastor Belga Malinois de más de 30 kilos, tenía al menor atrapado. "El perro le estaba comiendo las piernas. A la madre también le había mordido en los brazos y a otra niña que iba con ellos le dio varios bocados".

No hubo tiempo para pensar. Iván se metió en medio del ataque. Intentó apartar al animal, pero no se intimidaba. "No había manera de quitarlo. No se frenaba. No reaccionaba", confiesa Iván al recordar el momento del ataque. Y fue entonces cuando tomó la decisión de arrancar al niño de los brazos de su madre y sacarlo de allí como fuera: "Decido quitarle el niño, me lo echo a hombros y me lo llevo corriendo".

Escapó con el niño herido y el perro les persiguió

Mientras avanzaba hacia un restaurante situado a unos 50 metros a toda prisa y con el pequeño en su hombro derecho, el animal se le enganchó al brazo izquierdo. "Me mordió y no me soltaba. Le daba patadas, pero seguía atacando. Fui corriendo con el niño en un hombro y el perro colgado del brazo". La escena duró apenas segundos, pero se convirtió en una carrera desesperada por la vida del pequeño.

Consiguió llegar al local. Entró como pudo, primero metió al niño y luego se puso a salvo él. Cerraron la puerta. Pero el ataque no terminó ahí. "El perro estuvo 40 minutos dando cabezazos contra la puerta y las ventanas del restaurante intentando entrar", cuenta. "Estaba empeñado en el niño". Dentro, el menor se había refugiado junto a su héroe: "Terminó abrazadito a mí".

Hasta que llegó la Policía Local de Marbella y pudieron reducir al animal, la tensión no bajó ni un segundo. Fuera, el perro seguía intentando entrar. Dentro, un niño herido, un hombre sangrando y varias personas en shock.

Iván, con una herida profunda en el brazo y pesadillas que no le dejan dormir

Finalmente Iván cuenta que solamente necesitó unos puntos de sutura: "Tengo una herida de 10 centímetros y cinco de profundidad en el brazo". Sin embargo, el héroe confiesa que el daño no es solo físico: "Anoche conseguí dormir algo, pero las imágenes se te meten en la cabeza".

Tiene 36 años, es de Ronda y vive en Marbella. Ama a los perros. Ha tenido siempre perros grandes y sabe manejarlos. Por eso su testimonio no es el de alguien que demoniza a un animal, sino el de alguien que describe una situación extrema. "Ese perro era un arma, era brutal el ataque con esos dientes de lobo", dice. "La mordedura era brutal porque mordía y se quedaba enganchado" describe. "Tenía energía, tenía fuerza, lo tenía todo". Por eso asegura que no habla de odio, sino que habla de realidad.

“No lo pensé, fue una reacción automática. Solo quería salvar al niño porque iba a matarlo", confiesa Iván todavía bastante tocado por lo ocurrido. Tanto él como la madre del niño han presentado una denuncia conjunta contra el dueño del animal.

El instinto de querer poner a salvo a un niño

Una familia que está profundamente agradecida, pero con secuelas emocionales que tardarán en desaparecer: "El niño ahora no quiere salir de casa. Está asustado".

No es heroicidad, es instinto. Quienes presenciaron el angustioso momento recordaran siempre la imagen concreta de un hombre corriendo con un niño al hombro, un perro colgado del brazo y la única idea en la cabeza de sacarlo de allí con vida. Iván no se define como héroe. Él no habla de valentía, sino más bien de instinto. "Fue automático. No hubo tiempo de pensar nada", pero en ese gestó, salvó al pequeño.