Los trabajadores de los negocios de la calle Emperatriz Eugenia tienen que hacer malabares diarios para poder realizar sus gestiones
Una desaveniencia económica entre una compañía y una comunidad de propietarios terminó con la desinstalación del repetidor del edificio
Entrar en cualquier comercio de la calle Emperatriz Eugenia, en pleno centro de Granada, significa quedarse sin cobertura móvil, independientemente de la compañía contratada. Desde el inicio de la calle hasta casi el final, en la pantalla apenas aparece una raya de señal, insuficiente para mantener una conversación telefónica clara o enviar y recibir un mensaje por WhatsApp al instaste.
La conexión a internet es desesperantemente lenta o sencillamente no funciona dentro de los locales si no es a través de las redes wifi privadas de los propios establecimientos. Esta situación no es nueva; los comerciantes y vecinos de la zona llevan casi dos años conviviendo con este problema a diario, afectando de lleno a la actividad de los negocios.
Malabares para seguir conectados
La falta de cobertura móvil obliga a realizar movimientos constantes en plena calle. En una de las farolas de Emperatriz Eugenia alguien ha pegado un cartel con el texto "Cobertura aquí". Es el punto exacto de la acera donde la gente se ubica para poder usar el teléfono, recibir una llamada o, incluso, donde los dependientes salen con el datáfono para cobrar a los clientes.
"Algunos tenemos TPV conectados con Wifi, pero otras tiendas usan uno que funcionan solo por GSM -mediante cobertura móvil-", indican desde uno de los comercios de la calle.
Los problemas para trabajar se repiten cada jornada. En el estanco que regenta Cristina, situado justo en la barrera donde los móviles empiezan a notar que la señal escasea, el datáfono para cobrar con tarjeta funciona también gracias a que está conectado al wifi del establecimiento.
En este estanco no solo venden tabaco, también es un punto de entrega de pedidos de compras online. Pero cuando llega el repartidor, no puede registrar las entregas dentro del local y tiene que salir a la puerta con el dispositivo en la mano, buscar cobertura en la calle, escanear el paquete y volver a entrar para completar el trámite. Así, con todos.
Unos metros más arriba, en la misma acera hay una tienda de reparación de teléfonos móviles. La paradoja es que los clientes no pueden comprobarlo dentro del local: "Tienen que probar su móvil saliendo a la calle porque dentro hay muy mala señal. Nos parece lamentable porque nos afecta al día a día", indica el responsable.
En la peluquería que se encuentra puerta con puerta con la tienda de móviles, están hartos. "La gente ya no llama al fijo, todo el mundo usa el móvil. Seguro que perdemos muchas citas de gente que llama y se cree que estamos cerrados", afirman.
Misma situación en el establecimiento de comida a domiclio de la calle transversal, donde la mayor parte de los pedidos hoy día se realizan por internet: "Tenemos que salir a la calle constantemente para poder ver los datos de los pedidos, llega un punto en el que es desesperante".
La retirada de una antena, el origen del problema
El origen de esta falta de señal no se debe a una incidencia técnica transitoria, sino que se remonta a hace casi dos años. En la azotea del edificio situado en el número 19 de la calle Emperatriz Eugenia había una antena de telefonía móvil compartida entre operadores que daba servicio a todos los clientes de cualquier compañía.
La comunidad de propietarios recibía una contraprestación económica por alquilar ese espacio a la compañía para albergar la instalación. Según explican desde el estanco de Cristina y otros comercios de la zona, la cantidad que reibían los vecinos del edificio se fue reduciendo poco a poco, hasta que la comunidad no cedió y dijo basta.
Tras no llegar a un acuerdo para renovar el contrato, la operadora optó por irse y desinstalar sus antenas. Con ellas también se fue la señal, dejando “una calva” de cobertura que afecta de lleno sobretodo a las zonas bajas y adentradas entre los edificios.
"Ahora dependemos de una antena que también es compartida y está mucho más lejos", afirman desde la tienda de telefonía. Además, al tratarse de una zona residencial donde también viven muchos estudiantes, en horas punta la red se satura, aseguran.
Reclamaciones sin respuesta
Los afectados han intentado buscar soluciones por distintas vías. Ante la falta de respuestas, los comerciantes han presentado variose escritos a la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones de Granada para exponer el caso y pedir que se revise la falta de servicio en la zona.
Por ahora, los dueños de los establecimientos siguen dependiendo del teléfono fijo y de su conexión wifi, pero es imposible evitar no depender del móvil para realizar gran parte de sus gestiones diarias por lo que continúan saliendo a la acera continuamente para poder segiur trabajando.

