30 años de la apertura de Barcelona'92: los 3.500 voluntarios de La Fura dels Baus y los coreógrafos de la Superbowl

La Fura dels Baus no eran desconocidos las semanas previas a Barcelona 92. Su teatro provocador con notas punk se habían labrado cierto culto entre grupos elitistas. Hasta que ganaron el concurso para representar el espectáculo de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos -de la que el 25 de julio se cumplen 30 años- y su fama se disparó. El Estadi Olímpic se llenó de 3.500 actores que daban vida al mar, al sol y a intrépidos marineros que luchaban contra todo tipo de tempestades. Tres décadas más tarde, permanecen en la retina de quienes lo vieron, como el 'Amigos para siempre' de Los Manolos. Mediterráneo, mar olímpico narraba el viaje de Jasón y los argonautas hasta el límite del mar Mediterráneo, hasta las columnas de Hércules, que según la mitología clásica eran la puerta al mundo desconocido. Carlus Padrissa, cofundador y codirector de la Fura dels Baus, recuerda para NIUS cómo gestaron su particular Mare Nostrum. 

Pregunta: ¿Cómo fue el encargo de hacer el espectáculo de los JJ. OO. de Barcelona 92?

Respuesta: Yo había visto el espectáculo del Mundial de Fútbol del 82, en el que salía un niño que abría una pelota y de allí salía una paloma formada por personas, dedicada a la paloma de la paz de Picasso. Cuando Barcelona ganó la candidatura olímpica, participamos en un concurso y les gustó mucho nuestra idea, que era un barco que representa a la humanidad y cruza el Mediterráneo. En dos años hicimos todo el espectáculo.

P: ¿Cómo fue el montaje con tanta gente?

R: Fue una coincidencia astral. Nosotros teníamos mucha ilusión, estábamos en una edad buena y teníamos experiencia y el equipo con el que trabajábamos tenía muchas ganas. Desde Manuel Huerga (director de las ceremonias de inauguración y clausura), los publicistas Lluís Bassat y Pepo Sol, David Casanovas (director del Diari Sport) y luego todos los voluntarios. La gente se apuntaba para lo que fuera. Nosotros cogimos a 3.500 chicos de 16 y 17 años para hacer de mar. Gestionar a toda esta gente era lo difícil. Vinieron los coreógrafos de la Superbowl, que lo tenían todo muy estudiado, y nos dijeron que teníamos que llevarlos en autobús y darles agua natural, no fría, para que no se resfriaran. Los voluntarios venían cada sábado al Estadi Olímpic y nos poníamos a ensayar. 

P: ¿De quién fue la idea del barco?

R: Fue mía porque desde pequeño me han gustado los barcos y la historia. Y desde la península salieron las primeras grandes expediciones, habíamos dado la primera vuelta al mundo. Pensé en la idea de "todos vamos en el mismo barco", un espectáculo que representara a toda la humanidad. Piensa que vieron la ceremonia inaugural 3.500 millones de personas en todo el mundo. En ese momento éramos 5.500 millones, más de la mitad de la humanidad. No hicimos un espectáculo para mostrar qué país más bonito somos sino para que todos se pudieran sentir identificados.

Mostramos el dolor del hombre contemporáneo: cómo esa humanidad avanzaba por el mar y se encontraba tormentas. También mostramos los problemas que hay en la tierra. Las guerras, la enfermedad que siempre vuelve a aparecer, la ignorancia, la contaminación... los mismos problemas siguen ahí 30 años después. Y desde la Fura decidimos mostrarlo. Había un momento que nunca más se va a repetir en unos JJ.OO. que son los pobres mostrando a sus muertos, un hombre desangrándose. Pero nosotros mostrábamos el dolor.

P: ¿Qué significó para la Fura este espectáculo?

R: Hasta entonces éramos un grupo de culto y a partir de ahí nos abrimos a macroespectáculos, investigamos la ópera... Nos hizo populares y muy queridos en Cataluña. No era una cosa de fuera, era una cosa de todos. Nosotros no fuimos quienes tiramos la flecha, que es la escena más importante de una inauguración, pero formamos parte de algo colectivo. Cuando tú generas buen rollo, la cosa fluye y todo va sumando. Un ejemplo de colectividad era el voluntario que venía aquí los sábados a cambio de un bocadillo y una botella de agua.

Era una oportunidad para atraer a la gente y que vinieran turistas y que hubiera trabajo. Ya sé que han venido demasiados y ahora el problema es al revés

P: ¿Esperabais este impacto?

R: Nosotros sólo queríamos quedar bien. Piensa que en el año 92 vivíamos una crisis muy grande. Las hipotecas estaban al 20%, algo único. Era muy duro y no había trabajo. Aunque también nos dijimos que era una oportunidad generacional para dar a conocer Barcelona, que vinieran turistas y que hubiera trabajo. Y así ha sido. El resultado ha superado las expectativas. Ya sé que han venido demasiados turistas y ahora el problema es al revés pero bienvenido problema.

P: ¿Cuántos sábados ensayasteis?

R: Empezamos con el barco y los marineros en diciembre y luego en primavera, vinieron los que hacían de mar y los que hacían de sol. Al final éramos 5.000 personas entre unos y otros. Lo más difícil era coordinarlo

P: ¿Qué fue lo más difícil de coordinar?

R: Estábamos acostumbrados a ensayar fuera del estadio y la música se oía muy bien y sin problemas pero cuando ensayamos en el Estadi Olímpic, como es redondo, se escuchaba mucho eco. Los marineros perdían el ritmo a la hora de remar y chocaban con los remos. Había unas letras con las que queríamos representar que la cultura hacía avanzar pero más que avanzar se iban partiendo las letras y hubiéramos quedado fatal. Al final me puse fuera con un micrófono y como yo lo escuchaba bien el ritmo lo intentaba marcar. A mí se me da fatal el ritmo, pero ese día no lo perdí, lo hice bien y todos remaron bien.

P: ¿Es un espectáculo que no se va a volver a repetir en una ceremonia de inauguración?

R: No. Habrá otro espectáculo, mejor o peor, pero no se repetirá. De entrada porque ahora los espectáculos nocturnos se hacen con vídeos y audiovisual. Nosotros usamos luz real, esa luz de julio a las 9 de la noche. Eso ya será difícil de repetir pero las cosas resaltaban de otra manera.

P: ¿El espectáculo salió como esperabais?

R: Hubo el pinchazo de una rueda pero por suerte se desinfló poco a poco así que creo que salió impecable.