Crimen

El caso de Helena Jubany, en una fase clave tras 25 años: los vecinos del bloque donde fue hallada muerta siguen declarando

Imagen de Helena Jubany, la bibliotecaria asesinada en Sabadell. Informativos Telecinco
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El crimen de Helena Jubany sigue siendo uno de los casos que se tratan de resolver con urgencia en Cataluña. La joven de 27 años, que era natural de Mataró pero residía en un piso de alquiler en Sabadell, salió de su casa el viernes 30 de noviembre de 2001 y fue hallada muerta en la mañana del domingo 2 de diciembre en extrañas circunstancias.

Más de 25 años después, los investigadores siguen tratando de esclarecer qué ocurrió en las 41 horas que transcurrieron desde que salió de casa hasta que la encontraron sin vida. Helena se despertó el viernes como cualquier otro día, consultó en su ordenador material de la carrera de Documentación que estaba estudiando y realizó unas llamadas, antes de abandonar el domicilio cerca del mediodía. Salió a la calle solo con sus llaves y su bolso, dejando su abrigo y su bufanda en la vivienda. Parecía que iba a hacer algo rápido, pero aquel momento marcó su final. A las 15:00 horas de aquella jornada empezaba su turno en la biblioteca en la que trabajaba y ya no apareció.

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¿Con quién quedó Helena? ¿A dónde fue el viernes y dónde estuvo el sábado? Se ha investigado a tres personas en concreto y todas tuvieron contacto con la víctima; Santiago Laiglesia, quien fue puesto en libertad provisional el pasado mes de enero tras ser encarcelado en noviembre; Xavier Jiménez, que está en libertad provisional y sigue como imputado en el caso; y Montse Careta, que vivía en el edificio donde fue hallada muerta la joven y que se suicidó en prisión, dejando una nota y manteniendo siempre su inocencia. Las autoridades consideran que alguno o algunos de ellos podrían ser responsables del crimen y, una vez concluyan diversas pruebas que están en marcha, podría celebrarse el primer juicio del caso.

¿Quién le envió unos anónimos con bebidas a Helena Jubany?

Helena se había asentado en Sabadell apenas unos meses antes del crimen. Era periodista, pero había encontrado trabajo en una biblioteca del municipio. Acababa de superar una ruptura sentimental con el que era su novio en Mataró y tenía ilusión en salir adelante. Para conocer gente y socializar en esta nueva etapa, se interesó en el grupo Natura de la Unión Excursionista de Sabadell (UES), como recoge el sumario.

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Allí conoció a todos los que luego serían investigados por el crimen; Santi Laiglesia y Montse Careta, que eran pareja en aquel momento; Xavier Jiménez, que era una persona que iba detrás de ella y que calificó como "muy pesado", teniendo que enviarle a "paseo"; y Ana Echaguivel, con quien mantuvo una amistad y acabó distanciándose con el tiempo (esta mujer fue investigada y encarcelada durante varios meses en 2002, hasta que finalmente fue exculpada).

Todo parecía ir bien, pero el trágico viernes cambió todo. Su rastro se perdió tras salir de su piso y, como aseguran los investigadores, la mataron. Rociaron su cuerpo con colonia, intentaron quemarlo y arrojaron a la joven en estado de inconsciencia (por sobredosis de somníferos) desde la terraza de un edificio de cuatro plantas ubicado en la calle Calvet, donde la encontraron muerta el domingo. Desde entonces, las grandes incógnitas siempre han sido quién o quiénes fueron los culpables y cuál es el móvil del asesinato.

Uno de los puntos clave de este caso son unos mensajes anónimos que recibió Helena tres meses antes del crimen y que generan mucho misterio. Se trataban de documentos con mensajes enigmáticos que dejaron acompañados de unas bebidas. La joven llegó a ingerir una y le provocó somnolencia. Luego se confirmaría que contenía benzodiacepina, la sustancia que se halló en su cadáver. Se sospechó que esto pudo ser obra de Ana Echaguibel -algo ya descartado- o de Montse Careta -la instrucción barajó celos con Helena-. No obstante, las periciales apuntan a Xavi Jiménez, de quien sospechaba también la víctima, aunque el pasado 5 de diciembre de 2025 se ordenó una prueba caligráfica de Santi Laiglesia para contemplar todos los posibles escenarios.

Errores iniciales y sospechas sin resolver

El caso ha sido investigado por la policía judicial bajo dirección del juzgado, pero la familia ha pedido, sin éxito, que recaiga en una unidad de los Mossos d'Esquadra. Lamentan que el caso se llegara a tratar como un suicidio y afirman que se han cometido errores. Montse Careta, que vivía en el bloque donde apareció el cuerpo, no fue interrogada hasta dos semanas después del suceso, cuando acabó siendo detenida y encarcelada en febrero de 2002. Esta mujer tuvo contradicciones y se comprobó que llamó dos veces a Helena el día antes del crimen, tanto a su casa como a la biblioteca, pero ella dijo que era por su interés en premios literarios y porque habían hablado de ir a ver a un cuentacuentos. Sin embargo, las dudas sobre qué hizo el viernes aumentaron: Careta no fue a trabajar ese día por la tarde y aseguró haber ido por la noche a ver un partido de fútbol antes de irse a casa de los padres de Santi Laiglesia para dormir. Pero este dato no cuadraba con la primera declaración de la que era su pareja, que luego modificó.

Careta se suicidó en la cárcel en mayo de 2002 y en todo momento mantuvo su inocencia. Ella siempre dijo que no convivía en su piso con Santi Laiglesia, al igual que él, pero también hay incertidumbre en torno a este asunto. De hecho, según 'El País', todavía siguen declarando testimonios en el juzgado para esclarecerlo. Algunos vecinos habrían sostenido este último mes ante el juez que sí que residían juntos y que llevaban dos años de relación.

Laiglesia, a diferencia de su novia, no fue encarcelado inicialmente. Fue detenido y posteriormente imputado, pero en este momento no le preguntaron por la última vez que vio a Helena y la causa contra él acabó siendo archivada en octubre de 2005. Durante este tiempo todo se había mantenido igual, pero el pasado 28 de noviembre Laiglesia fue citado de nuevo en los juzgados después de que se hallaran restos de su ADN en el jersey de la bibliotecaria. Su defensa ha señalado que, al ser ambos miembros de UES, esos restos pueden ser resultado de una transferencia y de contactos previos. Por la nueva prueba fue encarcelado, pero la Audiencia de Barcelona le dejó en libertad el mes pasado al no haber riesgo de fuga. La acusación particular, ejercida por el abogado Benet Salellas, ha pedido al juzgado que no se discutan los indicios de criminalidad contra él y que traslade la discusión sobre la prueba del ADN al juicio oral.

En cuanto a Xavi Jiménez, que no fue detenido ni encarcelado en primera instancia, fue imputado el 1 de diciembre de 2021, solo 24 horas antes de que el delito prescribiera. El juez tomó esta decisión tras hallarse un correo electrónico en el ordenador de Helena, que no se había analizado antes. Se consideró que hay similitudes en expresiones y en actividades propuestas en el contenido del correo y en los anónimos que recibió la joven. Xavi fue interrogado y fue puesto en libertad provisional en abril de 2022, pero sigue siendo investigado (no se halló ADN de él en la ropa de la víctima, pero pudo participar en la preparación del crimen aunque no fuera quien arrojó el cuerpo). En cualquier caso, la familia de Helena Jubany y de Montse Careta siguen tratando de esclarecer quiénes fueron los responsables de un crimen que, más de 25 años después, sigue dejando más preguntas que respuestas.